El papel del carbohidrato en las dietas (2)

2ª parte: El carbohidrato en las dietas de los 2000

En la década de los 2000, marcada por un aumento considerable de la diabetes del tipo 2, se aprecian muchas dietas mixtas, en las que aparecen elementos de las tres concepciones tratadas. Ante todo se pueden encontrar mezclas entre los conceptos Atkins y Montignac. Se suele decir que estas dietas invierten la Pirámide Nutricional Tradicional, y literalmente es así, como se puede ver en el gráfico de una de sus vertientes, la dieta LOGI (“Low Glycemic and Insulinemic Diet”) de Nicolai Worm (“Die LOGI-Methode”, München, 2006):

La distribución de los macronutrientes sobre las ingestas definidas juega un papel importante en la popular dieta “Adelgaza mientras duermes” (Pape, Detlef; “Schlank im Schlaf”, München, 2007), ya que promueven un reparto de los carbohidratos centrado en desayuno y parcialmente en almuerzo, mientras que las proteínas lo harían parcialmente en almuerzo y en cena. El objetivo de esta distribución es aportar los carbohidratos al principio del día, e ir reduciendo su aportación según vaya avanzando el día, de manera que durante la noche el metabolismo basal se alimente de las reservas de grasa del cuerpo, vendiéndose el concepto como “adelgaza mientras duermes”. Los carbohidratos en la dieta deben de tener  un IG bajo. Estamos ante una dieta que une conceptos de disociación de Hay (pero con el fin de influir el nivel de insulina), el método Montignac y la dieta Atkins. En este tipo de dietas se opta por mantener sólo tres comidas, con el fin de maximizar el tiempo libre de insulina del cuerpo, y a su vez el tiempo de actividad del glucagón, la hormona contraria a la insulina, y de las enzimas que convierten la grasa almacenada en energía. Al no ingerir ningún carbohidrato por la noche presumiblemente se favorece más aún la actividad del glucagón y la transformación de grasas almacenadas en energía, sin prolongar excesivamente el ayuno, para evitar la sintetización de glucosa a partir de aminoácidos.

En la misma dirección, pero con una presencia aún más marcada del concepto “low-carb” de Atkins, va la dieta del denominado “Papa del Fitness alemán”, el Dr. Ulrich Strunz (“Fit und schlank durch metabolic power”, München, 2008). A pesar de ser médico el autor, lo cual hace más “comercial” la publicación, su base científica podría ser muy discutible, puesto que promueve el estado de cetósis extrema del organismo en los inicios de la dieta, sin detallar posibles efectos adversos, al igual que ocurre en la dieta Atkins.

En conclusión, se observa que las dietas “modernas” coinciden casi en su totalidad en tres criterios con relación a los carbohidratos:

(a) casi todas las dietas recomiendan carbohidratos de bajo índice glucémico,

(b) casi todas las dietas recomiendan una ingesta de carbohidratos degresiva a lo largo del día,

(c) la relación porcentual de carbohidratos del valor calórico total es bastante menor al
55-60% marcado por las recomendaciones tradicionales.

Quizás en este último punto es donde más se diferencien los autores, la cantidad de carbohidratos presentes en la dieta va desde menos de 15% hasta los niveles clásicos. Nadie duda de que una dieta Atkins sea efectiva a corto plazo, pero ¿es llevable y saludable a largo plazo reducir en esta medida la ingesta de un macronutriente completo?

En este sentido queremos distanciarnos de dietas radicales como la Atkins, o sus vertientes “modernas” como la dieta Strunz, y destacar la dieta de la Dra. Jillian Michaels (“Master your metabolism”, New York, 2009), con concepciones parecidas, pero sin un descenso tan drástico en la presencia de carbohidratos en la dieta diaria, los cuales se reducen a aprox. 40-45% del valor calórico total. Si unimos este aspecto a la selección de productos naturales y eliminación de alimentos procesados (lo cual conlleva selección de productos de bajo IG), así como a cinco ingestas diarias, la última al menos dos horas antes de acostarse, y a una presencia de carbohidratos degresiva a lo largo del día (sin tener que eliminarlos de la cena), estaríamos ante una dieta que, en cuanto a las cualidades de los carbohidratos, no sólo podría tener los efectos deseados a corto plazo, sino que podría consolidarse como un modo de vida, que es como debe entenderse en definitiva el término “dieta”.

 

Este post es la segunda parte de la serie “El papel del carbohidrato en las dietas”:
1ª parte: El carbohidrato en las dietas tradicionales

2ª parte: El carbohidrato en las dietas de los 2000


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