Yo me quedo en Canarias, también para trabajar

A principios de mes se puso nuevamente en marcha la campaña turística de verano Yo me quedo, la cual tiene como objetivo fomentar que el canario opte por pasar sus vacaciones en Canarias en vez de salir fuera de las islas (el que pueda permitirse unas vacaciones, claro está). Sin duda alguna, se trata de una justificada campaña, pues el turismo residente se ha convertido en un importante mercado para la temporada de verano.

Al margen de la coherencia turística, resulta algo paradójico que hace tres meses se “invitara” desde el Ejecutivo canario a nuestros jóvenes a emigrar a Cuba o Venezuela y ahora se nos pida a los residentes quedarnos para pasar las vacaciones aquí, como nos indica Juanjo Jiménez en su artículo “El arte de mirarse al ombligo”: …resulta que hace pocos jueves este mismo Ejecutivo invitaba a los jóvenes canarios a que se largaran para Alemania o Corea del Sur, lejos. Con lo cual tenemos un Gobierno al que o bien le sobramos los indígenas, o que no sabe exactamente dónde ponernos…” (en La Provincia, 07.06.12). En definitiva, ¿nos quedamos para veranear, pero nos vamos fuera para trabajar?

La invitación del Ejecutivo a los jóvenes parados (y los no tan jóvenes) a emigrar se pretende fundamentar en una presunta imposibilidad de crear empleo en Canarias. Desde la Consejería de Empleo hace poco se identificaban al trabajo subvencionado y a las energías renovables como únicas vías de creación de empleo en Canarias (ver post anterior “¿Otro techo turístico para Canarias?”). Se nos pretende hacer creer que las causas de la destrucción de empleo a partir del 2007 son exteriores, que están basadas en una crisis internacional global, que no tienen nada que ver la gestión local y que ahora no se puede hacer nada para crear empleo (salvo los empleos subvencionados o ligados a energías renovables, según afirmaba la Consejera de Empleo). Esto es incorrecto. Si bien la crisis internacional ha tenido y sigue teniendo una importante repercusión sobre el empleo en Canarias, las causas principales de la actual tasa de paro (32%) vienen dadas por la gestión autonómica. A continuación se exponen cuatro fechas decisivas de la última y de esta década, en las cuales importantes decisiones autonómicas sentaron las bases y condicionaron de forma contundente la actual tasa de desempleo:

Enero del 2001: Una decisión que implicaba un aumento poblacional sin precedentes

En enero del 2001 el Gobierno Canario, mediante el decreto 4/2001, estableció para todas las Islas Canarias una serie de medidas cautelares que paralizaron la construcción de hoteles y que en abril del 2003 se plasmaría como “primera moratoria turística” (Ley de Directrices). Durante las suspensiones de los decretos entre 2001 y 2003 un gran número de empresarios con licencias de construcción en vigor, las cuales veían peligrar por su inminente suspensión, comenzaron con la construcción de sus proyectos aprobados. Ello produjo un espectacular aumento de la actividad económica. El binomio turismo-construcción trabajaba a pleno rendimiento, bastante más de lo que hubiera hecho sin la moratoria. Este aumento de la actividad produjo un efecto llamada que hizo que la inmigración aumentara de forma importante durante estos años. Todo ello se reflejó en un importante incremento poblacional de Canarias. En la siguiente tabla se esquematiza el aumento poblacional desde 1960 hasta 2010:

Año

Población total (habitantes)

Diferencia con década anterior

1960

944.448

+151.120

1970

1.170.224

+225.776

1980

1.367.646

+197.422

1990

1.589.403

+221.757

2000

1.716.276

+126.873

2010

2.118.519

+402.243

Llama la atención que precisamente en la pasada década (del 2000 al 2010) Canarias aumentó su población más que en cualquier otra década de todo el siglo anterior: aumenta en 402.243 habitantes, cuando el mayor incremento de habitantes de todas las décadas anteriores se había producido de 1960 a 1970, con 225.776 habitantes. Es decir, en plena madurez turística (que comienza en el 2000) Canarias triplica con 402.243 habitantes el crecimiento poblacional de la década anterior (1990-2000), que fue de 126.873 habitantes nuevos. Estamos ante un “crecimiento poblacional forzado”, pues respondía principalmente a una explosión económica puntual provocada por la ejecución de licencias que temían su desclasificación (ver post “¿Superpoblación?”). Se trata en cierto modo de un “crecimiento artificial”, pues era predecible que después de pocos años esa actividad se iría apagando, especialmente en el sector de la construcción. Sin embargo, la población atraída se quedó, en su  mayor parte, en Canarias y, una vez que la explosión económica retrocediera, estos ocupados pasarían al estatus de parados dentro de un volumen poblacional de activos (=parados + ocupados) notablemente crecido.

En este caso, la decisión autonómica de implantar una moratoria turística contribuyó a un importante aumento de población, lo cual influyó notablemente en el actual volumen de población activa y, con ello, en la actual tasa de paro (tasa de paro = población parada / población activa). De no haberse producido dicha explosión de la actividad económica, se habría evitado ese pico puntual de demanda de mano de obra, entendiendo que los proyectos turísticos habrían entrado de forma más distribuida en el mercado. Una decisión local, por tanto, que condicionó notablemente la actual situación, con total independencia de aspectos económicos internacionales.

Mayo del 2009: Una decisión que implicaba el crecimiento negativo

La inicial explosión de la actividad económica a partir del 2001 en el 2007 se va desacelerando con el agotamiento de la ejecución de las licencias urbanísticas y, posteriormente, a partir del 2008 reforzado por la crisis económica e inmobiliaria. Ambos efectos se producen prácticamente al mismo tiempo y apagan el motor de la construcción, pasando este sector de 144.000 ocupados, a principios del 2007, a casi 40.000 en la actualidad. Los otros sectores también perdieron ocupados en dichas fechas, especialmente en el 2009, año en el que la crisis se hizo notar en la cifra de visitantes en Canarias. Precisamente en mayo del 2009, cuando los efectos de la recesión eran claramente visibles, se prorrogó la moratoria aprobando su segunda versión (Ley de Medidas Urgentes), la cual seguía manteniendo congelada la construcción de nuevas camas. Al limitar la única vía de crecimiento económico a la renovación de camas existentes, la cual apenas se produjo, a la vez que el mismo mercado expulsaba sin piedad a las camas turísticas obsoletas, la consecuencia para Gran Canaria fue, entre otras, una pérdida de camas turísticas y, con ellas, de los puestos de trabajo vinculadas a ellas. Otra decisión local, por tanto, que condicionó notablemente la actual situación, con total independencia de aspectos económicos internacionales.

Mayo del 2012: Una decisión que implica el mantenimiento del crecimiento negativo

Ya en el 2012, con una tasa de paro del 32% y a pesar de haber fracasado rotundamente la segunda moratoria (Ley de Medidas Urgentes), ésta es prorrogada por seis meses hasta diciembre del 2012 con el fin de “ampliar el tiempo de reflexión” (ver post reciente “El paro y la prórroga de la prohibición de construir hoteles”). Dicha ley ha fracasado en sus dos vertientes: en la “vertiente de ni-una-cama-más” por confundir el desarrollo sostenible con el crecimiento cero, lo cual supuso crecimiento negativo al ser muchas camas expulsadas del mercado, a la vez que restó competitividad alojativa al prohibir la aparición de nuevas camas modernas; en la “vertiente rehabilitadora” por evidenciarse todos los incentivos teóricos, que incluía esta ley para fomentar la rehabilitación de hoteles obsoletos, como ineficaces y ajenos a la realidad y los verdaderos problemas del empresario turístico. Recordemos que la prórroga de la prohibición de las nuevas inversiones turísticas se produce en un momento donde hay empresarios locales que aún muestran su intención de invertir en las islas.

Diciembre del 2012: Una decisión que implicará la perpetuación del inmovilismo

La prórroga de los seis meses, lejos de emplearse para la elaboración de un nuevo plan estratégico adaptado a la actual situación, se está empleando para modelar el texto de una tercera moratoria turística (Ley de Renovación y Cualificación Turística), la cual tendrá muy pocas variantes con relación a la segunda versión. Aunque mediáticamente pretenda acentuar más su énfasis en la rehabilitación alojativa (en la cual, recordemos, fracasó totalmente en su versión actual), vuelve a incluir los mismos errores teóricos de su actual versión (hotel cinco estrellas gran lujo, sustitución, ‘regalo’ de camas).

Buena muestra de ello es la vuelta a optar por la categoría de cinco estrellas gran lujo como única categoría libre de prohibición. Con ello, el legislador no sólo muestra un erróneo entendimiento del concepto calidad, pues lo asocia únicamente a muy alto poder adquisitivo (ver post “El turismo de  calidad”), sino también un desconocimiento del mercado turístico (¿hay tantos clientes de gran lujo?), así como desconocimiento absoluto de lo que supone una inversión de gran lujo y los condicionantes que deben acompañar a una inversión de este tipo (ver post “El turista de alto standing”). Dos condicionantes necesarios para fomentar el gran lujo son las conexiones aéreas (normalmente son necesarias conexiones regulares) y los entornos de gran lujo (infraestructuras atractivas, servicio exclusivo en la playa,..), ambos aspectos debilidades de Gran Canaria, especialmente las infraestructuras, que definitivamente no parece que vayan a ser rehabilitadas de forma real, pues los 14 proyectos pendientes del Consorcio hasta su disolución en diciembre 2013 se limitan a simples labores de mantenimiento. Es muy difícil que se produzca una inversión de gran lujo en Gran Canaria. Por tanto, esta tercera moratoria vendrá a perpetuar definitivamente el bloqueo a toda nueva inversión hotelera, manteniendo cortada de esta manera la principal vía de creación de puestos de trabajo reales.

En definitiva, se han expuesto cuatro momentos críticos en los que decisiones autonómicas, totalmente independientes de factores externos, han condicionado, están condicionando y condicionarán la dramática situación actual del empleo. Estas decisiones son independientes de crisis externas y no son atribuibles a la crisis económica global, son decisiones tomadas en Canarias. Es hora de alejarnos de la apuesta por el crecimiento negativo y optar por un crecimiento positivo y respetuoso, de manera que nuestra nueva generación pueda decir: “Yo me quedo en Canarias, para hacer vacaciones, pero también para trabajar”.

 

Noticias y artículos relacionados:
”Rivero pide a la juventud que se esfuerce como sus abuelos”, en laprovincia.es, 02 de marzo 2012.
”Canarias alienta el turismo de sus propios residentes para capear el verano”, en Canarias7, 05 de junio 2012.
”Lanzamiento de la campaña de turismo interior verano 2012”, turismodecanarias.com, 05 de junio 2012.
”Aprobado el anteproyecto para la renovación turística”, en canariasahora.es, 14 de junio 2012.

Posts relacionados en este blog:
“¿Superpoblación en Canarias?”, 30.09.2011.
”¿Otro techo turístico para Canarias?”, 03.04.2012.
“El paro y la prórroga de la prohibición de construir hoteles (2)”, 30.05.2012.
”El equilibrio económico-social-medioambiental”, 25.11.2011.


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