Los efectos de la moratoria en la competitividad grancanaria (2 de 2)

2ª parte: Incidencia sobre la economía local y el bienestar social

Después de tratar en la primera parte del artículo la incidencia de la moratoria sobre la capacidad para atraer visitantes (efectos 1-5) y sobre la capacidad para crear satisfacción de los visitantes (efectos 6-7), en esta segunda parte se trata la incidencia sobre la tercera componente de la competitividad turística, la contribución del turismo a la economía y bienestar de la población local, con especial detalle sobre el empleo.

 (3) Incidencia sobre la economía local y el bienestar social:

 Efecto 8:  Explosión de la actividad económica con posterior explosión del paro.

Los efectos directos e indirectos de la primera moratoria turística (Ley de Directrices del 2003) en el empleo permiten desglosarse en tres fases con repercusiones muy diferentes:

 (a) Fase 1: Aumento de la actividad económica (periodo 2001 – mediados del 2007)   

En esta primera fase la Ley de Directrices provoca directamente una aceleración de la actividad económica. A pesar de aprobarse esta primera moratoria en abril del 2003, la intención de suspender nuevas ejecuciones de proyectos turísticos ya era conocida antes del primer decreto de moratoria de enero 2001 (que posteriormente fue suspendido, al igual que el siguiente decreto de mayo 2001), lo cual supuso que un gran número de empresarios con licencias de construcción en vigor, las cuales veían peligrar por su inminente suspensión, comenzaron con la construcción de sus proyectos aprobados. En 2002 Gran Canaria supera por primera vez las 36.000 camas hoteleras (desde 1987 había estado estancada entre 30.000 y 35.000), para llegar en 2007 a contabilizar casi 48.000 camas hoteleras, es decir, en cinco años aumenta la oferta hotelera, que se había mantenido constante los 15 años anteriores, en más de un 35%. En este periodo, con relación al empleo, se saldan dos efectos contrarios:

  • Efectos creadores de puestos de trabajo (en la fase 1): construcción de proyectos hoteleros (aumento de ocupados en la construcción); apertura de establecimientos hoteleros (aumento de ocupados en servicios, teniendo además en cuenta que una plaza hotelera conlleva muchos más puestos de trabajo que una plaza extrahotelera); creación de puestos de trabajo indirectos vinculados al sector.
  • Efectos destructores de puestos de trabajo (en la fase 1): expulsión progresiva del mercado de camas extrahoteleras (descenso de ocupados en servicios); retroceso gradual desde el año 2000 de la afluencia de visitantes por la pérdida progresiva de competitividad turística del destino; efectos secundarios de nuevos modelos vacacionales (como p.ej. la repercusión del régimen “todo incluido”). 

 El efecto claramente predominante en esta fase hasta el 2007 fue el efecto creador de puestos de trabajo, por lo que el efecto total resultante sobre el empleo en las Islas Canarias en esta primera fase (2001-2007) es de crecimiento. En este periodo hasta el 2006 observamos un aumento gradual de la población activa de Canarias de aprox. un 5% anual, llegando a superar en el 3º trimestre del 2006 por primera vez el millón de personas activas.  Para la isla Gran Canaria observamos una evolución idéntica, si bien la tasa de paro es constantemente superior en uno a dos puntos porcentuales a la media de las Islas Canarias.

 En un desglose de los ocupados por sectores para las Islas Canarias observamos que en esta primera fase hasta el 1º trimestre del 2007 aumentan progresivamente los ocupados en la construcción. En el comparativo anual del 3º trimestre 2000-01 la cifra de ocupados en la construcción ya crece casi un 12%, de 96.320 a 107.680 ocupados, para luego aumentar entre 5-8% anual (con excepción del periodo 2004-05, donde decrece) hasta el 2007. Desde el 1º trimestre 2000 hasta el 1º trimestre 2007 los ocupados de la construcción pasan de 83.970 a la cifra máxima de la década con 144.470 ocupados (un aumento del 72%). En el sector servicios se observa en el mismo periodo un incremento de ocupados anual del 4-8% (con excepción del periodo 2003-04, donde crece sólo un 1%), logrando su punto máximo de ocupación de la década en el 3º trimestre del 2007 con 696.590 ocupados. Desde el 1º trimestre 2000 hasta el 1º trimestre 2007 los ocupados del sector servicios pasan de 474.440 a 678.990 ocupados (un aumento del 43%).

Durante estos primeros años de los efectos de la primera moratoria hemos visto que las plazas totales han aumentado. En Gran Canaria las plazas extrahoteleras expulsadas del mercado en primera instancia son superadas por las plazas hoteleras nuevas, es decir, la expulsión de camas es saldada. Este “intercambio” inicial de plaza extrahotelera por hotelera se salda positivamente en el empleo, ya que la plaza hotelera lleva anexa más puestos de trabajo, máxime si es de 4 estrellas superior o cinco estrellas. Esta explosión de la actividad “parchea” en cierto modo el hecho de que desde el año 2000 el destino Gran Canaria se encuentra en su fase de madurez y pierde visitantes anualmente, no dejando de ser curiosa la explosión de la actividad económica en plena fase de madurez, pues recordemos que Canarias en el periodo del 2001 al 2007 pierde más de 800.000 visitantes (un descenso del 8%). Por otro lado, el hecho de la rápida reestructuración alojativa de la oferta (cama hotelera por cama extrahotelera) posiblemente haya evitado una mayor pérdida de visitantes. Por ello, los efectos iniciales de la moratoria tienen dos vertientes: por un lado aumenta la actividad económica y las camas turísticas (efecto contrario al deseado por los planificadores turísticos) y, por otro lado, contribuye a la reestructuración de la oferta alojativa, al entrar principalmente camas hoteleras de categoría superior en el mercado, sin lo cual la pérdida de visitantes podría haber sido mayor (también un efecto no planificado), con lo cual nos encontramos ante unos efectos iniciales que, si bien se producen de forma no planificada, tienen repercusión positiva sobre el empleo.

(b) Fase 2: Aumento del paro (a partir de mediados del 2007)

La 1ª moratoria incide de forma directa en el paro del sector de la construcción a partir del 1º trimestre 2007, al irse agotando las ejecuciones de las licencias hoteleras aprobadas con anterioridad a la ley. Entre el 3º trimestre 2007-8 los ocupados de este sector bajan en un 20,8%, y posteriormente del 3º trimestre 2008-09 bajan otro 25%. De la cifra máxima de ocupados en 2007 (144.470 trabajadores) el sector reduce progresivamente sus ocupados a 69.420 en el 3º trimestre del 2010. Al ser gran parte de los trabajadores de la construcción una “población flotante” que viaja según el trabajo, desaparecen del censo de parados de la comunidad, por lo que el impacto inicial del desempleo no se refleja aún en cifras de paro en el 2007. Esta característica migratoria del sector se puede observar en la evolución de la población activa de la construcción, la cual también se reduce, desde el 1º trimestre 2007, exactamente el mismo momento en que bajan los ocupados del sector.

En el sector de servicios se alcanza el máximo de ocupados en el último trimestre del 2007, fecha a partir de la cual pierde un 3-4% de ocupados anuales.  Recordemos que la expulsión de camas extrahoteleras del mercado aumenta exponencialmente en los años 2008 y 2009. A partir del 2007 Gran Canaria empieza a perder capacidad alojativa total, las nuevas camas hoteleras ya no saldan las camas extrahoteleras expulsadas.

 A partir de finales del 2008 se solapan a estos efectos de la moratoria los efectos de la crisis económica internacional, que se hace notable en el 2009 con reducción del 12,51% de visitantes al destino de Gran Canaria. En esta segunda fase de la moratoria el efecto destructor de puestos de trabajo predomina sobre el efecto creador de trabajo:

  • Efectos creadores de puestos de trabajo (fase 2): ejecución de las pocas licencias turísticas restantes, apertura de algunos establecimientos hoteleros; creación de puestos de trabajo indirectos vinculados al sector por estas limitadas aperturas.
  • Efectos destructores de puestos de trabajo (fase 2): expulsión masiva del mercado de camas extrahoteleras con el consiguiente cierre de establecimientos; retroceso gradual desde el año 2000 de la afluencia de visitantes por la pérdida progresiva de competitividad turística del destino (derivada de los efectos 1-7 expuestos en la primera parte del artículo); bajada importante de visitantes en el 2009 por causa de la crisis económica internacional; pérdida masiva de puestos de trabajo en la construcción al ir agotándose las licencias; efectos secundarios de nuevos modelos vacacionales (como p.ej. la repercusión del todo incluido). 

A la pérdida de más del 20% anual de ocupados en el sector de la construcción y de un 3-4% de ocupados en el sector servicios a partir del 2007, se le suma el hecho de que la población activa total (= la suma entre ocupados y parados, es decir, la población trabajando y en disposición de trabajar) continúa su incremento progresivo, es decir, se siguen incorporando más trabajadores al mercado laboral de los que salen de él, hasta el último trimestre del 2009. En una diferenciación de la población activa por sectores vemos que la población activa de la construcción inició su descenso justo cuando bajó la actividad de su sector, a principios del 2007, de lo que deducimos que una parte de los parados de la construcción emigran y otra parte entra en el sector de servicios. En definitiva, en esta segunda fase de la moratoria el saldo de creación de puestos de trabajo es negativo, pues el efecto destructor de puestos de trabajo predomina claramente sobre el efecto creador de puestos de trabajo, acentuado exponencialmente por la crisis económica internacional.

(c) Fase 3: Descenso de la población activa (a partir del 2010)

A partir del 1º trimestre del 2010 la población activa de Canarias inicia su retroceso, lo cual se puede atribuir a un claro aumento de la emigración. La población ocupada en el 2010 baja a 772.000 ocupados (3º trimestre 2010), aumentando el paro a más de 300.000 personas en Canarias. El 16% de los parados (50.000 personas) tienen menos de 25 años y más de 20.000 aún no han encontrado su primer trabajo. En el inicio de esta tercera fase de la moratoria el efecto destructor predomina ligeramente sobre el efecto creador de trabajo:

  • Efectos creadores de puestos de trabajo (fase 3): la creación de puestos de trabajo se limita al aumento de la actividad turística, a partir del 2010 se vislumbra una reactivación de la economía en algunos de los principales países emisores de turismo, como Alemania, que repercute en un aumento de visitantes.
  • Efectos destructores de puestos de trabajo (fase 3): prosigue la pérdida de puestos de trabajo en el sector de la construcción y la expulsión del mercado de camas extrahoteleras, así como la pérdida progresiva de competitividad turística del destino. 

En esta fase las moratorias turísticas también se consolidan como moratoria de creación de puestos de trabajo, pues, al haber ya congelado la actividad del sector de la construcción, vinculan la creación de empleo prácticamente sólo a una mayor afluencia de visitantes. 

 ¿Qué efecto predominará en la evolución del empleo a partir del 2011?

Para el 2011 se prevee un aumento de más de un millón de visitantes a las Islas Canarias, a la vez que la expulsión de camas debería ralentizarse, quizás incluso estabilizarse o invertirse (al haber salido algunas camas extrahoteleras sólo por tiempo provisional del mercado), por lo que el efecto creador de puestos debería predominar sobre el efecto destructor, al menos durante la temporada de invierno. Sin embargo, la creación de puestos de trabajo difícilmente pueda llegar a cubrir las necesidades de la población activa (1,1 millones de activos), pues la actividad del sector de la construcción sigue retrayéndose. Aunque se lograra de nuevo el número de ocupados máximo que se obtuvo en el sector servicios en el 2007 (700.000 ocupados en servicios), con sus consiguientes efectos positivos indirectos sobre el sector industrial, no se lograría bajar de una tasa de paro del 22%, si el sector de la construcción se sigue apagando y la población activa se mantiene constante.  Ello prácticamente obliga a la emigración. Al igual que el efecto inicial de explosión de la actividad económica no fue planificado en su momento, cuesta creer que la supeditación de la incorporación a la vida laboral de los jóvenes canarios a la emigración a otras comunidades o al extranjero se corresponda con una planificación previa de los legisladores.

En definitiva, se ha expuesto como la moratoria incide en primera instancia positivamente en el empleo, aunque de manera no planificada, para posteriormente ir apagando el motor de la economía grancanaria, el binomio construcción-turismo, contribuyendo de manera notable a unas astronómicas cifras de paro.

Efecto 9: Menor rentabilidad empresarial. Al provocar la moratoria una menor capacidad de atracción del destino (efectos 1-5), incide en la rentabilidad empresarial, pues el empresario tiene que bajar sus precios y adaptar sus márgenes para poder comercializar sus capacidades. Muchos establecimientos turísticos alcanzan el límite de la rentabilidad y se ven forzados a cerrar durante la primera década de los 2000.

Efecto 10: Aumento de la inseguridad jurídica para el inversor. Los avatares judiciales derivados de la primera moratoria y las reclamaciones derivadas de la segunda moratoria no hacen más que aumentar la situación de inseguridad jurídica para posibles inversores. Si el inversor ve peligrar la seguridad de una inversión, sin duda no la efectuará.


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