Los jueces como planificadores del desarrollo turístico

hotel-cuatro-estrellasEn el anterior post (“Consenso, reto turístico del 2014”) comentaba que es necesario un consenso en cuanto a la política de desarrollo turístico a largo plazo, la cual tiene ahora mismo como principal cuestión crítica la Ley de Renovación Turística, en concreto la prohibición a la construcción de hoteles nuevos de categoría inferior a las cinco estrellas, cuestión que podría ser recurrida en breve por el Gobierno Central al Tribunal Constitucional.

La semana pasada nos ha mostrado claramente que ese consenso no es posible. Después de parecer posible un acuerdo sobre los nuevos hoteles de cuatro estrellas, finalmente el Ejecutivo canario parece decantarse por mantener su posición al respeto de no cambiar ni una coma en la Ley Turística. Las argumentaciones y/o condiciones que aporta el Ejecutivo para mantener inalterada la Ley Turística son las siguientes tres: (1) afirma que necesita un año de vigencia de la Ley para evaluarla; (2) afirma que la construcción de nuevos hoteles impediría los procesos de renovación de los hoteles antiguos; (3) contemplaría la posibilidad para nuevos hoteles de cualquier categoría, siempre que se sometan a un “test de calidad”.
Veamos estas tres cuestiones:

1) ¿Un año de tiempo para evaluar la Ley de Renovación?

Resulta llamativa la insistencia del Ejecutivo en evaluar la ley después de un año de vigencia de ésta, cuando la ley antecesora (Ley de Medidas Urgentes, 2009-2013) no fue sometida a ningún tipo de evaluación durante su vigencia antes de que fuese aprobada su sucesora el pasado mes de mayo: ni estudios de las demandas del mercado, ni estudios de la evolución de las plazas turísticas vigentes, ni estudios de la efectividad de los “incentivos” aplicados para la renovación,… nada de nada.

 

2) ¿Si se permiten hoteles nuevos ya nadie rehabilita?   

playa-del-inglesEl Consejero de Política Territorial, Domingo Berriel, considera que si no se liga las rehabilitaciones a las nuevas construcciones, nadie renovaría. Esta tesis que maneja el Ejecutivo es absolutamente equivocada. La construcción nueva no tiene nada que ver con la rehabilitación; en su mayoría son diferentes segmentos de mercado (complejos extrahoteleros de una o dos estrellas frente a hoteles de cuatro estrellas) y diferentes propietarios (comunidades fragmentadas de propietarios frente a cadenas hoteleras). La construcción de un hotel nuevo de cuatro estrellas en Mogán no afecta en absoluto la renovación de un complejo de dos estrellas en Playa del Inglés (ver post: “¿Perjudicaría la rehabilitación lo nuevos hoteles de cuatro estrellas?”).

Por otro lado, considerando la oferta hotelera ya existente, quizás el Ejecutivo se refiera  a una ventaja competitiva de nuevos hoteles en núcleos nuevos por su situación, mientras los hoteles rehabilitados seguirían estando en núcleos maduros. La situación en un núcleo nuevo, efectivamente, es una ventaja a favor del nuevo hotel, pero el hotel a renovar también cuenta con una ventaja competitiva frente al nuevo, que es el número superior de camas (con relación a su suelo) por sus plazas ya autorizadas antes de la Ley de 1995 (que regula una cama por cada 60m2 de solar del hotel), lo cual le permite una mayor rentabilidad por economía de escala.

De hecho, la única manera rentable de poner en el mercado grancanario un hotel nuevo de tres estrellas es, ahora mismo, a través de la renovación de un hotel antiguo ya existente. No es casualidad que no se haya construido prácticamente ningún objeto de tres estrellas en zonas turísticas después de entrar en vigor la Ley Turística de 1995. La construcción nueva de un objeto de tres estrellas (si se permitiese) no resultaría rentable con los actuales parámetros de densidad (60m2 de solar por cama) y precios del mercado, pues el número de camas obtenido no podría rentabilizarse con los precios actuales de tres estrellas. Ello da un potencial exclusivo a los hoteles antiguos y, además, en una categoría (tres estrellas) que cuenta con gran demanda en el mercado según los turoperadores (ver posts: “Tres nichos de demanda según TUI” y «Consenso»).

Por tanto, afirmar que las nuevas construcciones paralizarían los procesos de renovación es falso, también desde el punto de vista de competencia hotelera entre los núcleos, pues los hoteles antiguos tienen una ventaja en economía de escala por el número de camas ya autorizadas, teniendo en la categoría de tres estrellas una exclusividad absoluta frente a los nuevos hoteles.

3) ¿Un “test de calidad” para nuevos hoteles?  

hotel-gran-lujo2Cuando todos estamos hablando de la necesidad de minimizar la intervención en el mercado, el Ejecutivo pretende introducir nuevas normativas que, supuestamente, vendrían a garantizar los niveles cualitativos de las nuevas construcciones (como si el empresario por naturaleza tendería a construir establecimientos de “baja calidad”). Resulta muy difícil de asimilar que precisamente quienes no han acabado de entender correctamente el término “calidad”, asociándolo únicamente a las altas categorías hoteleras de gran lujo en sus textos legislativos de los últimos años, sean quienes ahora quieran introducir nuevas regulaciones “cualitativas”.

Según el Consejero de Política Territorial se podrían permitir establecimientos turísticos de cualquier categoría, siempre que superen un “test de calidad”, aludiendo a “estándares mínimos de consumo de recursos naturales – suelo, agua, calidad de servicios-” (Canarias7, 18.01, p.8). En cuanto a los estándares de servicios se refiere, ¿no es suficiente la regulación de los requisitos de servicios según las categorías contemplado en el Reglamento de la Actividad Turística de Alojamiento (decreto 142/2010)? En lo referente a los parámetros de “consumo del suelo”, ¿no es suficiente el ratio de densidad (60m2 de solar por cama) contemplado en la Ley Turística de 1995? A veces los legisladores quieren dar la impresión de que si se suprimiera la moratoria el mercado quedaría “desregulado”, pero la realidad es que, al margen de la moratoria, existen regulaciones más que suficientes para garantizar el nivel cualitativo de las nuevas construcciones. Todo ello sin olvidar que el máximo regulador cualitativo es el mercado mismo, pues ningún empresario construiría un hotel nuevo ajeno a las expectativas cualitativas del mercado, ya que, en tal caso, no vendería ni una cama. Es lo que se llama ley de demanda y oferta; el que no ofrece lo que el mercado demanda, queda expulsado. Por tanto, la intervención cualitativa suplementaria que pretende instaurar el planificador sobra.

Conclusión: los jueces decidirán nuestro desarrollo turístico

juez2En definitiva, la semana pasada ha mostrado que no hay ninguna posibilidad de consenso razonable sobre el permiso para construir hoteles de cuatro estrellas en Gran Canaria. No se vislumbra disposición alguna del Ejecutivo canario a rectificar y revisar la Ley Turística. Los amagos políticos del Ejecutivo canario de los últimos días dan la impresión de perseguir el proyectar un “aparente consenso” con el fin de agotar el periodo de tiempo que tiene el Gobierno central para llevar la cuestión al Constitucional. Por ello, el único camino que parece ser aconsejable es la demanda en el Constitucional lo antes posible, sin más dilación. Finalmente van a tener que ser los jueces quienes decidan sobre el desarrollo turístico de Gran Canaria y quienes, probablemente, pongan los cimientos para que se pueda crear nuevo empleo real en la isla. Resulta vergonzoso que en esta materia no se pueda alcanzar un consenso político de largo plazo y que la planificación turística quede asociada a la vía judicial, pero es lo que hay. Señores Magistrados del Tribunal Constitucional, posiblemente ahora les tocará a sus Señorías decidir nuestro desarrollo turístico.

 

Artículos y noticias relacionadas:
”Berriel aplaza hasta junio la decisión de permitir los hoteles de cuatro estrellas”, en laprovincia.es, 18.01.2013.
”Ashotel se opone a que Rivero suavice la moratoria turística para contentar a Las Palmas”, en eldia.es, 17.01.2014.
”El Gobierno acepta que Gran Canaria pueda hacer hoteles de cuatro estrellas”, en laprovincia.es, 17.01.2013.
”La Ley de Renovación Turística puede acabar en el Constitucional”, en laprovincia.es, 25.09.2014.

Artículos relacionados en este blog:
”Consenso, principal reto turístico del 2014”, enero 2014.
“Tres nichos de demanda hotelera según TUI”, noviembre 2013.
“¿Perjudicaría la rehabilitación lo nuevos hoteles de cuatro estrellas?”, abril 2013.


2 Responses to “Los jueces como planificadores del desarrollo turístico”

  1. Excelente artículo, la verdad que una regulación independiente y objetiva, no arbitraria, del mercado turístico es crucial para asegurarnos el correcto funcionamiento del mismo. Siento mucho decir que la implicación del sistema político en el mercado turístico está en el origen de nuestra pérdida de competitividad, así como la implicación política en el sistema crediticio está en el origen de nuestra crisis y la de EEUU, y también de muchas otras anteriores como, las del sudeste asiático de finales de la década de 1990.

    Opino que en la base de los actuales problemas está principalmente nuestra política autonómica.

    Las reglas del juego deben ser claras y transparentes, iguales para todos, ya que como muy bien apuntas el máximo regulador cualitativo es el mercado mismo.
    Con éste, como con casi todo en la vida, veo el vaso medio lleno y creo que como el tema turístico ya se le ha escapado al actual gobierno, como también le pasó al anterior, sería necesario establecer una relación completamente distinta de la actual entre el poder político y el económico, y eso está por llegar…’no hay mal que cien años dure’.

  2. Muchas gracias por el comentario. En el caso de la moratoria hemos podido ver un fracaso de la planificación turística y, lo que es peor, el empeño en no rectificar cuando ya es evidente que no se han conseguido los efectos deseados, sino justo los contrarios. Quizás sea el momento de optar por estrategias más valientes y realistas, que pasan obligatoriamente por una despolitización parcial o total de la planificación turística estratégica, pues el turismo es demasiado importante para estar unicamente en manos de políticos. Saludos!