Turismo & Movilidad (5 de 5)

5ª parte: Movilidad reducida, discapacidad y productos turísticos

Con motivo del Día Internacional de las Personas con Discapacidad, el 3 de diciembre, en este artículo se trata la discapacidad y la movilidad reducida en el turismo, resumiendo las conclusiones más significativas de la serie de artículos al respecto de Daniel Garzón Luna (“La nave del turismo grancanario”, Septiembre 2007). La movilidad reducida y/o limitada es un factor que ha de ser tomado en cuenta en toda planificación turística, tanto a nivel del alojamiento turístico como a nivel del núcleo turístico, en especial en la rehabilitación de las infraestructuras de un núcleo turístico. Especialmente para núcleos como Playa del Inglés, para el cual desde sus inicios el segmento más importante en los meses de invierno fue y sigue siendo el segmento de las personas mayores, el factor “movilidad” está llamado a ser la piedra angular sobre la que descanse la gran parte de las inciativas que deben ser emprendidas. A continuación se diferencian entre iniciativas a nivel de alojamiento y a nivel de núcleo turístico:

a) Consideración de la movilidad reducida a nivel de alojamiento turístico

A pesar de estar minuciosamente legislada la supresión de barreras arquitectónicas para la adaptación de los establecimientos turísticos al cliente con minusvalía física, sea por impedimento en sus miembros inferiores o por movilidad reducida a causa de una avanzada edad, un porcentaje importante de los establecimientos extrahoteleros de las zonas turísticas del Sur no cumplen con lo estipulado en la Ley con relación al número de camas que deben tener acondicionadas para recibir discapacitados físicos, así como el acondicionamiento de las zonas comunes del complejo. Las adaptaciones necesarias, que deben considerarse en cualquier rehabilitación alojativa, van desde la anchura mínima establecida para las puertas (tanto del apartamento como del ascensor), la colocación al alcance de una persona en sillas de ruedas de instrumentos como la botonera del ascensor o los extintores, el diseño de los pasillos de manera que permitan el giro de una silla de ruedas, hasta el diseño del cuarto de baño.

Si de la adaptación de un cupo de habitaciones y zonas comunes se pasa a una especialización integral del establecimiento, se hablaría de un “hotel especializado”.  De hecho, durante la primera década de los 2000, con el destino Gran Canaria ya en plena fase de madurez, se habla a menudo sobre la necesidad de “diversificar” y de crear “productos especializados”. Tenemos un ejemplo de un producto alojativo especializado para el cliente discapacitado en el Sur de Tenerife, el “KurHotel Mar Y Sol” en Los Cristianos, dirigido hace muchos años por profesionales altamente cualificados. Dos de los factores diferenciadores de este hotel especializado son, por ejemplo, el amplio programa de ocio y deporte para usuarios de sillas de ruedas y la posibilidad del acceso del cliente minusválido a las piscinas por medio de grúas especiales. Una especialización hotelera de este tipo va bastante más allá de una adaptación estructural o rehabilitación. En este sentido citamos un extracto de las recientes declaraciones del 14.11. del Sr. Caspers, Subdirector de Air Berlín para España y Portugal: “….el futuro no pasa únicamente por la rehabilitación de la planta hotelera ya que las ampliaciones que son necesarias para adaptarse al nuevo cliente…no se pueden hacer con las construcciones de hace 20 años. No es la misma gastronomía, los mismos pasillos; todo es diferente. Hay cosas que no se pueden adaptar, sino que es necesario tirar y volver a construir. Es difícil competir con hardware antiguo y Canarias, si no pone remedio, puede perder cuota”. La legislación vigente (“moratoria turística”), que limita la aparición de nuevos productos hoteleros únicamente a la rehabilitación de establecimientos ya existentes, supone una gran restricción a la aparición de nuevos productos altamente especializados, como del tipo de especialización del hotel de Los Cristianos.

Por otro lado, toda consideración del factor “movilidad” en el alojamiento está condicionanada en gran medida por el estado de las infraestructuras del núcleo turístico. Todo producto turístico, en este caso mayoritariamente el sol&playa&clima, dirigido a un segmento con movilidad reducida, p.ej. el segmento del cliente mayor, muestra un muy alto grado de dependencia del estado de las infraestructuras turísticas del mismo núcleo, pues el cliente no va a limitar su estancia sólo al área del alojamiento.

b) Consideración de la movilidad reducida a nivel de núcleo turístico

Desde el punto de vista comercial, el futuro turístico de un núcleo rehabilitado depende del enfoque de la rehabilitación. Es importante que las obras de rehabilitación no se ciñan exclusivamente a puras reformas urbanísticas (“lavado de cara”), sino que además consideren y ensamblen dentro de los proyectos los segmentos de clientes objetivo de determinados productos turísticos. Los clientes mayores han sido siempre un segmento muy importante de la temporada de invierno por nuestra irreproducible ventaja climática en dichos meses. En este segmento observamos una movilidad reducida en comparación con otros segmentos de clientes más jóvenes. A nuestra clientela mayor le cuesta, por ejemplo, subir las altísimas aceras de Playa del Inglés, que en su día se subieron para evitar así los estacionamientos de vehículos. Asimismo les cuesta mucho transitar por las aceras con sillas de ruedas: por ejemplo, en San Agustín se han “plantado” farolas de 53*53cm en plena acera, reduciendo los 140cm de anchura de las aceras a 78cm, insuficiente para una silla de ruedas, que necesita 85cm. De la misma manera le cuesta mucho esfuerzo al segmento del cliente mayor subir las escaleras a la Playa del Inglés desde el actual acceso a la playa por el Anexo II (76 escalones por el lado del Hotel Dunamar y 75 escalones por el lado del Hotel Sahara Playa, ambas subidas con muy acentuado desnivel), en el caso de las escaleras del parque Tropical hacia el paseo de San Agustín incluso son 82 escaleras. Dentro de los muchos obstáculos físicos que existen para personas mayores y discapacitados a lo largo y ancho de la zona turística, dichas escaleras son, sin duda alguna, los más disuasorios para que una persona con problemas de movilidad o cardíacos repita su estancia en Playa del Inglés o la recomiende a alguien. La sustitución de dichas escaleras por escaleras mecánicas o ascensores panorámicos tendría que ser una de los principales objetivos de los planificadores de la rehabilitación de las infraestructuras del núcleo.

Medidas como la conversión de algunas carreteras en zonas peatonales, la adaptación de la altura y los anchos de las aceras para sillas de rueda y la construcción de un ascensor a la playa y/o escaleras mecánicas para facilitar la accesibilidad son sólo algunos ejemplos de obras de rehabilitación unidas al fomento de un producto turístico. Y podría no sólo quedarse en el fomento del producto sol&playa&clima para el segmento “senior”, sino derivar en un fomento del área sanitaria del producto “turismo de salud” (“medical-wellness”). Diversos estudios muestran que esta área muestra un gran potencial de crecimiento dentro del turismo de salud para los próximos años, estando en la actualidad aún poco desarrollada dentro de la oferta de turismo de salud, siendo la oferta actual prácticamente en su integridad del área preventiva (“preventive wellness”). Mejoras infraestructurales de este tipo posiblemente derivarían en rehabilitaciones de adaptación por parte de empresarios hoteleros y extrahoteleros. En caso de acompañar a estas mejoras infraestructurales una flexibilización de la moratoria, podrían surgir algunos proyectos más especializados dirigidos a clientes mayores de larga estancia con instalaciones adaptadas, programas de entretenimiento especializado, consideraciones nutricionales, o proyectos hoteleros muy especializados, como el hotel “medical-wellness” o el “geriátrico vacacional” con asistencia especializada.


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