Nuestro futuro turístico inmediato: ¿se ha planificado para lo que se avecina? (3 de 3)

 

3ª parte: ¿Podremos competir con éxito desde la madurez?

Volviendo a las palabras de Pablo Caspers con las que se iniciaba la primera parte del presente artículo: “Si mañana se abren las puertas del norte de África, estos clientes (los desviados) no repetirán, porque Canarias es un destino maduro que no puede competir en calidad y precio”. Los factores comparados (inversiones, altos segmentos, costes salariales) sugieren sin duda alguna que las condiciones competitivas se van a recrudecer en el futuro inmediato, pudiendo Canarias perder cuota de mercado, pero de ahí a decir que “Canarias es un destino maduro que no puede competir” hay bastante diferencia. En este contexto se muestran a continuación las principales diferencias de competividad dependiendo de la fase del ciclo vida turístico del destino:

Competir desde la fase de crecimiento
En el crecimiento el factor más importante a tener en cuenta es que la oferta alojativa no crezca a un ritmo demasiado acelerado, evitando así un desequilibrio estructural, que se produciría si las capacidades crecen por encima de la demanda (=sobreoferta) o por encima del desarrollo de las infraestructuras (=situación de masificación o congestión de zonas). Podría decirse que Turquía está en un estado avanzado de su fase de crecimiento y está teniendo en cuenta ambos peligros en su planificación estratégica:

En la primera década de los 2000 Turquía casi triplicó su número de visitantes, llegando a 28,6 millones de visitantes en el 2010 (en el 2000 eran 10,4 millones). En el 2011 se evidencia como uno de los “beneficiados” del efecto norte de África (al igual que Grecia y España) con una nueva expectativa de crecimiento superior al 10%. Con las importantes incorporaciones de nuevas camas en el 2011, Turquía suma aprox. un millón de camas turísticas (contando también las no legales), repartidas en unos 4.400 establecimientos. A partir del 2007 ha puesto en marcha el “Plan de Desarrollo 2023” que, entre otras cuestiones, se propone corregir las deficiencias de las infraestructuras turísticas para evitar la masificación de ciertos puntos de la costa del mar Egeo y Mediterráneo. Después de las importantes entradas al mercado de modernas camas hoteleras durante los últimos años, la incorporación de nuevas plazas para el 2012 se reduce a unas 10.000 camas turísticas en la costa sur del país (se excluye el crecimiento del norte del país, especialmente Estambul). El presidente de la Asociación de Hoteles de Turquía (Türofed), Ahmed Barut, niega que haya exceso de oferta: “La capacidad es cada vez mayor, igual que la demanda” (en Turquía.com/economía, 14.09.11). Barut predice la recuperación de Túnez y Egipto y vaticina que en Turquía no habrá recesión de la demanda. Para el 2012 aumentarán un 5% los precios hoteleros, dados los altos costes de energía y alimentos, así como el aumento de los gastos de personal. ¿Sufrirá Turquía un “post-efecto norte de África” en el 2012 cuando competidores como Egipto vuelvan al mercado turístico o podrá mantener los visitantes del 2011?

 

Gráfico: Visitantes extranjeros en millones a Turquía, Egipto y Canarias
(los datos de 1995-2010 son reales; los datos de 2011 son estimados)


Competir desde la madurez

La situación de Canarias en la fase de madurez turística es muy diferente. Una parte de la oferta ha envejecido de tal manera que no encuentra mercado. La madurez es “envejecimiento”, no debe ser confundida con “sobreoferta de camas”. Son dos situaciones muy diferentes: Mientras en la sobreoferta las camas son relativamente nuevas y el retroceso de la demanda afecta de forma idéntica al grueso de la oferta, en la situación de madurez el promedio de las camas tienen ya su edad y hay una situación de demanda muy desigual entre los establecimientos y núcleos turísticos.

El objetivo de todo destino maduro que quiere evitar el declive o la estabilización del estancamiento es el rejuvenecimiento. Por tanto, la mayor parte de las acciones deberían estar enfocadas al rejuvenecimiento en sus dos principales vertientes:

1) Reestablecimiento del poder competitivo de la oferta alojativa: En la primera parte del artículo se expuso que basar la modernización alojativa sólo en las camas existentes no es suficiente, pues las renovaciones se dan sólo en casos excepcionales. Además, una renovación siempre será una readaptación de un producto existente que va a tener que competir contra productos internacionales nuevos, diseñados para conceptos vacacionales de la demanda de hoy. Por ello, deberían entrar en el mercado canario nuevas camas que al menos reemplacen a las expulsadas por obsolescencia durante los últimos años. Es hora de dejar de confundir el desarrollo sostenible con el “crecimiento-cero” o ya con el “decrecimiento económico”. De ahí que un importante reto de los próximos años será romper tabúes con anclajes profundos, como el mito institucional de “los depredadores del territorio”.

2) Rehabilitación de las infraestructuras turísticas: Es hora de iniciar rehabilitaciones de los núcleos turísticos que vayan más allá del cambio de mobiliario de playa. Después de los visto en el Consorcio durante los últimos tres años otro importante reto será la necesaria despolitización del turismo. La participación del empresariado con voz y voto en el Consorcio (de seguir éste activo) es vital, pues el turismo es demasiado importante para estar sólo en manos de políticos. Es hora de efectuar planificaciones estratégicas que vayan más allá del periodo electoral, con independencia de los signos políticos del planificador de turno.

La madurez turística no tiene que ser interpretada siempre desde el punto de vista negativo. Si bien la madurez es envejecimiento (de la planta alojativa, la infraestructura y los conceptos vacacionales), también es experiencia y “know-how” turístico y conlleva una tasa de fidelidad lograda después de muchos años, digna de ser defendida con todo el esfuerzo posible. Canarias, aparte del clima, cuenta con factores competitivos (seguridad médica-europea, mayor seguridad alimentaria, amabilidad del canario,..) que le dan potencial para seguir compitiendo con éxito.

En conclusión, ¿se ha planificado para lo que se avecina? No, definitivamente no, pero ello no quiere decir que sea tarde para ello. Lo cierto es que la madurez turística exige un nivel de consenso entre todas las partes involucradas mayor que ninguna otra crisis turística anterior, y este consenso aún no se puede apreciar, ni tan siquiera sobre el diagnóstico de la situación.

 

Artículos relacionados en este blog:
«El efecto turístico norte de África» (2), 16 de mayo 2011
«Las dificultades de la rehabilitación alojativa», 16 de julio 2011
«¿Sobreoferta de camas turísticas?», 27 de junio 2011


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