Moratoria versus Desarrollo Sostenible (6-A)

6ª parte: Planificación turística 2012-2020

Parte A: Planificación estratégica y diferenciada por Isla

Desde el punto de vista de la planificación legislativa del futuro económico, Canarias se encuentra actualmente en un momento muy importante: Se está tramitando la renovación de la ley que determina las posibilidades de futuro crecimiento turístico en el archipiélago. Dicha ley va a tener como nombre Ley de Renovación y Cualificación Turística y el anteproyecto del texto se encuentra actualmente en estudio de las numerosas alegaciones presentadas por diversas instituciones y agentes turísticos. En un post reciente relacioné doce posibles razones que justifican la revisión (o nueva redacción) del actual planteamiento legislativo.

La pasada década ha demostrado que se ha legislado equivocadamente sobre el desarrollo turístico. Las dos moratorias han fracasado estrepitosamente. Ha sido ingenuo pensar que la oferta existente mantendría su competitividad simplemente por impedir el crecimiento de nueva oferta. Incluso se han logrado resultados contrarios a los que se pretendía obtener: aumento récord de población en 2000-2005 en vez de la pretendida contención poblacional; progresiva pérdida de competitividad en vez de su aumento; “muchas camas menos” en vez de “ni una cama más”, etc. En definitiva, una moratoria, tal como se ha planteado en Canarias, no ha sido el modo adecuado de intervención (suponiendo que haya que “intervenir”). De ello se desprende la pregunta: ¿Qué características principales debe tener el nuevo modelo de planificación turística? ¿Qué cuestiones habría que cambiar?

Bajo mi punto de vista, razonado por las cinco partes que preceden a esta última parte de la serie “Moratoria versus Desarrollo Sostenible”, la planificación turística debería adecuarse a los siguientes dos criterios de base fundamentales:
(1) Sustitución de la improvisación por una planificación estratégica y diferenciada por Isla
(2) Sustitución de las variables estáticas-cuantitativas del modelo legislativo por variables dinámicas-cualitativas

En este post trato la primera de las características:

Sustitución de la improvisación por una planificación estratégica y diferenciada por Isla

La planificación turística en la fase de madurez turística no puede estar sujeta a la improvisación, en el sentido de varias intervenciones seguidas del tipo “hoy congelo el crecimiento y en 3 años ya veremos”. No se puede estar indefinidamente congelando el crecimiento económico por periodos de 2-3 años sólo por haber confundido el término sostenibilidad con “crecimiento cero” o con “no hacer nada nuevo” y, más grave aún, sin haber formulado con detalle ningún objetivo a medio-largo plazo, ni haber tenido en cuenta la evolución de las diversas variables del mercado turístico que afectan a la competitividad (como p.ej. el crecimiento de la oferta hotelera del Mediterráneo), todo ello en el contexto de cifras de desempleo dramáticas y en aumento.

Además, el simple hecho de que las intervenciones a partir del 2003 (moratorias) se hayan diseñado y ejecutado de forma universal para todas las Islas Canarias muestra la simplicidad del modelo. Un nuevo modelo forzosamente debería estar adecuado a una planificación a largo plazo que no puede ser la misma para las diferentes Islas, pues los desarrollos turísticos y las estructuras alojativas (relación entre camas hoteleras y extrahoteleras de la oferta del destino) de cada isla son diferentes. Como ejemplo de las diferentes estructuras alojativas, el gráfico anexo (‘pinchar’ en la imagen para ampliar) muestra la evolución de la relación porcentual de camas hoteleras (contra el total de camas) en tres islas canarias durante la pasada década: Tenerife, que parte de una relación del 50% aumenta algo hacia el 60%; Fuerteventura evoluciona desde una relación menor al 30% hasta las mismas proporciones que Tenerife; Gran Canaria, que siempre había mantenido una relación de camas hoteleras de menos del 30%, en el 2005 logra pasar la barrera del 30%, rondando ahora el 40%.

Las dos islas grandes, Gran Canaria y Tenerife, tienen, por tanto, una estructura alojativa ‘inversa’ con relación al porcentaje de camas extrahoteleras y hoteleras. Pero la diferencia no queda ahí. Dentro de las camas hoteleras se aprecian notables diferencias en cuanto a la categoría de los establecimientos, como muestra el siguiente cuadro con datos actuales de Junio 2012:

Plazas
hoteleras

2012 (a)
Tenerife

2012 (b)
Gran Canaria

5 estrellas (c)

13.272

7.269

4 estrellas

53.874

24.578

3 estrellas

18.859

20.747

2 estrellas

2.012

2.852

1 estrella

1.033

701

Total hoteleras

88.943

56.147 (d)

Extrahoteleras

77.468

71.080 (e)

TOTALES

166.411

127.227

Fuentes del cuadro:
(a) Fuente datos Tenerife: webtenerife.com, datos del 25 de junio 2012.

(b) Fuente datos Gran Canaria: grancanaria.com, datos del 8 de junio 2012.
(c) En la categoría de 5 estrellas va incluida la categoría 5GL (cinco estrellas gran lujo). En Gran Canaria sólo hay un hotel de 5GL, que tiene 93 habitaciones (181 plazas) y que supone un 0,1% de la oferta total de plazas de la isla.
(d) En los datos se observan camas hoteleras que ya no están en el mercado (p.ej. Hotel Folías), pero que siguen en el censo, posiblemente por estar su licencia aún en vigor, por lo que habría que restar camas a la cifra estimada (aprox. 4000-5000 camas).
(e) Dato del censo del Patronato de Turismo del 16.03.2012.

 

Por tanto, Gran Canaria no sólo tiene menos camas hoteleras, sino que también tiene una menor proporción de las categorías de 4 y 5 estrellas: Dispone de 31.847 plazas de alta categoría, mientras que Tenerife dispone de más del doble de camas de alta categoría, 67.146 plazas. Cuanto mayor sea la categoría hotelera y el número de plazas de alta categoría, más ingreso hay por turista. Por ello, no es de extrañar que Tenerife supere con creces a Gran Canaria en el gasto turístico (ver canarias7.es, 30.07.12): En el primer semestre del 2012 los turistas han gastado en Tenerife 2.500 millones de euros (203 millones más que el año anterior), mientras que en Gran Canaria gastaron 1.651 millones (56 millones menos que el año pasado).

Aparte del número total de camas hoteleras y de la mayor proporción de camas hoteleras de alta categoría, la oferta de Tenerife también se diferencia por una media de edad más joven de las instalaciones hoteleras. Ello se debe al número importante de proyectos hoteleros que se iniciaron en Tenerife durante la segunda parte de la década de los años 90 (prácticamente se ‘colonizó’ la zona de Costa de Adeje entre el Hotel Torviscas y el Bahía del Duque), periodo en el cual en Gran Canaria no entró ni una cama en el mercado por tener en vigor, como única isla canaria, una moratoria turística (a través del PIOT de 1992-1998). Recordemos que en la década de los 90 en Gran Canaria no se construyó ningún hotel: en 1991 la isla disponía de 35.085 camas hoteleras y en 1999 tenía 35.018, prácticamente las mismas.

Este comparativo nos muestra un claro ejemplo de que existen desarrollos y estructuras muy diferentes en las Islas, lo cual debería ser argumento más que suficiente para no legislar por igual para todas las Islas. Al elaborar una ley universal para todas las Islas por fuerza se tienen que obviar las particularidades del desarrollo turístico de alguna de ellas. En este caso, al prohibir la construcción de cualquier hotel nuevo, se estaría obviando la necesidad de Gran Canaria de desarrollar más oferta en las categorías hoteleras de 4 y 5 estrellas, tal y como demanda el mercado desde hace dos décadas.

Al margen de la legislación autonómica canaria, cada isla tiene (o está en trámites de aprobar) un Plan Insular que define su potencial de crecimiento y las zonas en las que se efectuaría. En la anterior parte de esta serie había diferenciado entre suelo protegido (por figuras jurídicas + rústico no urbanizable), que supone un 86,54% de la superficie de Canarias, y demás suelo (urbano + urbanizable + rústico susceptible a ser urbanizado + infraestructuras), que supone un 13,46% del territorio canario. El crecimiento teórico contemplado en los Planes Insulares se efectuaría en suelo urbano consolidado de clasificación turística (que es parte del suelo “urbano” dentro del 13,46%). Nadie ha solicitado desproteger suelo protegido. Sin embargo, por encima de las camas que autoricen los Planes Insulares está la moratoria autonómica, que de momento mantiene su férrea prohibición a cualquier entrada de una nueva cama en el mercado, independientemente del crecimiento de camas que contemple cada Plan Insular (con la excepción ficticia de los hoteles-escuela de 5GL).

El Plan Territorial Turístico de Gran Canaria, recientemente aprobado por la Cotmac, prevé para la isla de Gran Canaria la posibilidad de crecimiento en los próximos años de 35.087 camas, la mayoría de ellas en zonas ya consolidadas como Meloneras, Pasito Blanco o Anfi Tauro (ver laprovincia.es, 19.03.2012). Casualmente dicha cifra casi coincide con las camas que ha perdido Gran Canaria en su capacidad total alojativa durante la pasada década. En caso de entrar en el mercado dichas plazas (algo improbable, incluso sin moratoria), Gran Canaria llegaría a una capacidad que ya tuvo a finales de los años 90, unas 150.000 plazas turísticas (legales). Podría ser otra forma de entender el concepto de “sustitución de lo viejo por lo nuevo”.

El Presidente del Cabildo de Gran Canaria (en marzo 2009), José Miguel Pérez, formuló la necesidad de esta “sustitución” de la siguiente manera (Canarias7, 11.03.2009, p. 16):
“Esta isla es la única que ha retrocedido en camas turísticas; es el momento de recuperar el terreno perdido. […] Es necesario reconvertir lo que ha quedado obsoleto, pero es necesario también recuperar aquello que ha quedado atrás. […] Ese crecimiento turístico es posible llevarlo a cabo sin necesidad de ampliar suelo fuera de los territorios donde ese suelo ya está previsto. Es necesario recuperar una oferta, que poco a poco, con el paso de los años, ha ido perdiendo camas legales, y evidentemente esto no puede seguir siendo así; esta isla no puede seguir siendo la única que en virtud de no sabemos qué, le ocurra esta situación; que lo haga el mercado es una cosa, pero que lo hagamos artificialmente, es otra (José Miguel Pérez, 2009).
Este político es ahora Vicepresidente del Gobierno de Canarias y próximamente participará de forma significativa, dado su cargo, en legislar precisamente sobre esta cuestión que comentó en 2009 como Presidente del Cabildo de Gran Canaria.

En definitiva, vemos que en el caso de Gran Canaria una moratoria de restricción total, como la actual o la que se pretende aprobar en diciembre, impide el desarrollo hacia una estructura alojativa de predominio hotelero, a pesar de constatarse aún una marcada demanda por las categorías de 4 y 5 estrellas en la isla. Por ello, es necesario diferenciar la planificación turística por Islas, sea a través de diferentes excepciones a la ley única, dependiendo de la isla a la que se aplique, o ya a través del traspaso de las competencias en ordenación de la oferta turística a cada Cabildo isleño, de manera que cada isla tenga la competencia sobre la ordenación y planificación turística de su suelo, tal como la tienen en Baleares los Consejos Insulares.

Otra cuestión es si en la legislación en vías de aprobación deben regularse categorías hoteleras específicas, o si deben dejarse al criterio del empresario, que siempre actuará en consonancia con la demanda del mercado, o bien si la regulación a través de determinados parámetros cualitativos ya implicaría de por sí la obligación de decantarse por las categorías superiores. Ello será tratado en la segunda parte de este post, la cual (¡ahora sí!) será la última de esta serie “Moratoria versus Desarrollo Sostenible”.

 

Nota: Este post es la sexta parte de una serie de siete partes:
1ª parte: “La moratoria, una intervención seriamente cuestionada”
2ª parte: “Los depredadores del territorio”
3ª parte: “La capacidad de carga turística”
4ª parte: “El equilibrio económico-social-medioambiental”
5ª parte: “La realidad económica, social y medioambiental”
6ª parte (a): “Planificación estratégica y diferenciada por Isla”
6ª parte (b): “Regulación con parámetros dinámicos y cualitativos”

Noticias y artículos relacionadas:
”Gran Canaria sufre la mayor caída de ingresos turísticos”, José Miguel Pérez, Canarias7.es, 30.07.2012.
”Los planes de los cabildos ya prevén más de 100.000 nuevas camas”, laprovincia.es, 19 de marzo 2012. 

Posts relacionadas en este blog:
”Entre el cero y el cien”, 2 de agosto 2012.
”12 razones para desestimar el anteproyecto de la 3ª moratoria”, 17 de julio 2012.
”Gran Canaria, ¿destino de 5 estrellas gran lujo?”, 6 de julio 2012.
”Yo me quedo en Canarias, también para trabajar”, 19 de junio 2012.

Este post ha sido publicado en laprovincia.es y en maspalomasahora.com con el título: «Tenerife y Gran Canaria: ¿Se debe planificar el crecimiento turístico por igual?»


One Response to “Moratoria versus Desarrollo Sostenible (6-A)”

  1. Menudo pedazo de artículo, caballero. Ojalá el cabildo de Gran Canaria asuma sus tesis al 100% y ya, por soñar, algún día tenga plenas competencias en turismo. Pocas jugadas nos ha hecho ATI tan finas como la moratoria.