Turismo & Movilidad (2 de 5)

2ª parte: Movilidad del turista discapacitado en la zona turística

En esta segunda parte se reproduce otro artículo de la serie “La nave del turismo grancanario: embarrancamiento anunciado” de Daniel Garzón Luna, publicado en Septiembre del 2007:

Embarrancamiento anunciado (IV): Movilidad de los turistas discapacitados y mayores en la zona turística del sur y pueblos aledaños
(Daniel Garzón Luna, Septiembre 2007)

No hay duda que el rehabilitar – y acondicionar a los tiempos actuales lo que no se hizo de origen- la zona turística del Sur es una misión casi imposible, una tarea para titanes que por la envergadura de la misma -una ciudad de más de cien mil personas- se presta al desaliento y casi al tirar la toalla antes incluso de subir al ring. No obstante, la importancia económica que esa zona tiene para toda la Isla, e incluso para Canarias en su conjunto visto del punto de vista de imagen promocional en el contexto “Canarias” en el mercado turístico europeo, exige de todos los implicados en la toma de posibles decisiones, especialmente los poderes públicos de las tres Administraciones involucradas, la determinación de poner manos a la obra y enderezar entre todos la desolada situación existente en numerosas zonas de las urbanizaciones turísticas sureñas, debido, en gran medida, a la desidia y abandono que unos cuantos han practicado desde puestos públicos de responsabilidad a lo largo de varias décadas. Consecuentemente, hay que coger ‘pico y pala’ y sacar el dinero de donde lo haya para meter mano sin demora alguna en la solución de dar oxígeno al pulmón de la Isla.

BARRERAS URBANÍSTICAS QUE COARTAN LA MOVILIDAD DE DISCAPACITADOS Y MAYORES EN LA URBANIZACIÓN “MASPALOMAS-COSTA CANARIA” Y LAS SOLUCIONES QUE SUGIERO A LAS MISMAS: La movilidad en la zona turística del Sur del visitante entrado en años y del discapacitado físico, o la señora llevando mellizos en doble carrito, especialmente en la urbanización de San Agustín, se ve coartada por una sucesión de obstáculos tan disuasorios que no sólo contribuyen a que estos visitantes no vuelvan nunca más sino que, además, propaguen nuestra desidia en solucionar problemas de fácil solución en innumerables puntos de las urbanizaciones del Sur. Las barreras urbanísticas, al igual que las arquitectónicas dentro de los complejos turísticos, juegan un papel muy relevante en que la estancia de estos visitantes no sea grata para ellos.

Como quiera que no es suficiente con comentar el problema de forma genérica sino que hay que argumentarlo con claridad, voy a poner de relieve algunos de los problemas más agudos que se le presentan al discapacitado físico para subir y bajar de las aceras y transitar por ellas en silla de rueda:

ACCESOS DE SUBIDA Y BAJADA A Y DE LAS ACERAS.- El subir y bajar a las aceras, prácticamente en casi todo el Sur, pasa forzosamente por tener que superar el bordillo, el cual ha ido aumentando considerablemente de altura según el desaprensivo automovilista tomó el hábito de utilizarla como aparcamiento. El encontrar un vaciado de la acera poniéndola a la altura de la calzada o una rampa suave de acceso es la excepción en casi toda la zona turística. Nadie en silla de ruedas puede subir a las aceras en esas condiciones por sus propios medios y, si lleva acompañante, lo que es lo más habitual, éste necesitará el concurso de una segunda persona cuando la acera tenga unos bordillos de veinte centímetros de alto que es lo habitual en todo lo nuevo. SOLUCIÓN A ESTE PROBLEMA: en todas las urbanizaciones turísticas que nos ocupan, a las aceras hay que dotarlas con accesos de entrada y salida (subida o bajada) al mismo nivel de la calzada, bien por medio de vaciado en la misma acera o por medio de rampa suave con color diferente al del piso de la calzada para evitar traspiés a viandantes no discapacitados.

FAROLAS EN LAS ACERAS.- Las farolas existentes en casi toda la zona turística del Sur están montadas dentro de un cubo de cemento con una base de 53 por 53 centímetros y están colocadas encima de las aceras. En el caso de Playa del Inglés no hay problema en la actualidad para que transite un discapacitado en silla de ruedas porque entre la farola y la pared queda un espacio de 110 centímetros que es suficiente para que pase una silla de ruedas de 85 centímetros que es el mínimo espacio necesario. Este no es el caso en las primeras urbanizaciones de “Maspalomas-Costa Canaria” como, San Agustín por ejemplo, donde la acera tiene de ancho 140 centímetros de los cuales la base de la farola ocupa 53 y la distancian entre la farola y el murillo es de 10 centímetros por lo que quedan 77 centimetros de espacio libre para el transito del viandante, a todas luces insuficiente para que pueda pasar por él una silla de inválido de 85 centímetros de ancho o un carrito de gemelos, por tanto, la persona que acompaña al inválido tiene que bajarlo a la calzada, sobrepasar la farola y volver a subirlo a la acera, siempre y cuando tenga a mano a alguien que le ayude a efectuar esta operación, de lo contrario tiene que seguir por la calzada jalonado por el tráfico a lo largo de una calzada muy estrecha porque estas urbanizaciones se hicieron con el patrón urbanístico de los años sesenta. ¿SOLUCIÓN A ESTE PROBLEMA? Sí lo hay. Toda la farola que imposibilite el paso de un inválido en silla de ruedas por la acera donde esté ubicada tiene que ser retirada y colocada dentro del murillo que separa los jardines de los bungalows o establecimientos de apartamentos de las aceras, su lugar de origen y del que NUNCA debieron ser sacadas.

CONGLOMERADOS DE SEÑALES DE TRAFICO, FAROLA, CABINA TELEFONICA, PAPELERAS, BANCOS Y BÁSCULAS.- Estos conglomerados de obstáculos, que obligan al viandante a superarlos andando en fila india en las confluencias de calles en que se encuentran colocados, tienen que ser racionalizados porque, si bien pueden ser necesarios, no es necesariamente obligatorio el que tengan que estar todos juntos y en esquinas, propiciando el que con excesiva frecuencia el viandante se dé de bruces con alguno de ellos, en particular con las aún existentes señales de tráfico colocadas a muy poca altura cuyo cortante disco ha originado innumerables heridas en la cara al viandante despistado. ¿SOLUCIÓN A ESTE PROBLEMA? Por supuesto que tiene solución: colocarlos en distintos sitios de forma que no entorpezcan la marcha del viandante y, por supuesto, aumentar la altura de las señales de tráfico que lo necesiten de forma que no sean un peligro para nadie.

CALZADAS Y ACERAS DETERIORADAS.- La reparación de los desperfectos en calzadas y aceras es tan obvio que no voy a entrar en detalles sobre ello.

Fuente: Garzón Luna, Daniel; “La nave del turismo grancanario: embarrancamiento anunciado (IV)”, publicado en www.danielgarzonluna.blogspot.com el 25.09.2007.


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