Desequilibrios turísticos (de Björn Lyng, 1999)

En tal día como hoy de 1925 nació Björn Lyng en Hurum, Noruega. Fue fundador de la empresa de ingeniería industrial Grupo Lyng en Noruega y promotor de los complejos turísticos de Anfi del Mar, los cuales destacan por su alto nivel cualitativo en la costa de Mogán. Falleció en el 2006 sin ver cumplido su sueño, el complejo Anfi Tauro, proyecto paralizado varios años por la moratoria turística (ver El gran sueño de Lyng para el Sur de la Isla”, en La Provincia, 05.04.2012). En su memoria reproduzco hoy íntegramente un artículo que publicó en el año 1999 en La Provincia. En este artículo el Sr. Lyng abordaba tres cuestiones que siguen siendo de absoluta actualidad: la formación profesional y la hospitalidad del canario, la burocracia administrativa y el dilema del suelo turístico. Ni una sola palabra del artículo tiene desperdicio; nótese especialmente cómo describe el enorme potencial que ve en la disposición al servicio del trabajador canario. A continuación el citado artículo de Björn Lyng:

 

Desequilibrios turísticos

“A lo largo de mi vida he tenido la suerte de viajar por los países más lejanos del mundo y he conocido las tierras y los archipiélagos más exóticos; y por experiencia propia sé que no existe en nuestro planeta ningún lugar con un clima tan maravillosamente equilibrado como las Islas Canarias. La eterna primavera de que aquí gozamos no es sólo un eslogan turístico, ni un invento de los griegos; es una realidad física inmutable que convertirá a las Islas Canarias en una potencia turística mundial de primer orden en el próximo milenio. Un extranjero que goza de tantos privilegios como yo en esta tierra hospitalaria no puede ni quiere hacer críticas negativas, ni entrar en política, pero hay cosas que me preocupan y que me gustaría compartir con los canarios como un canario más.

La primera de ellas es nuestro alto índice de paro, consecuencia directa de la falta de formación profesional de nuestro pueblo. Estamos formando jefes cuando jefes es lo único que sobran; lo que necesitamos en realidad son trabajadores de base, camareros, recepcionistas, cocineros o buenos obreros de la construcción. El trabajador canario de base juega con desventaja frente a la mano de obra foránea y para mí resulta doblemente paradójico porque lo considero el mejor del mundo, después de haber tenido fábricas en Noruega, Suecia, Dinamarca, Alemania e Inglaterra. El canario es sencillo porque no alardea, inteligente porque aprende fácil, cumplidor porque tiene sentido de lo justo e ideal para el turismo por su carácter alegre.

Sin embargo el principal problema de nuestra industria turística hoy es la burocracia, un lastre insoportable que retrasa nuestro progreso y hunde a nuestras empresas. Sacar adelante un plan parcial es complicadísimo: tras la compra del terreno y su redacción, hay que pasar los filtros municipales de aprobación inicial y provisional y remitirlo a la Cumac. Esta requiere informes sectoriales de prácticamente todas las consejerías, además del Cabildo, Costas y Medio Ambiente; y si un papel falla, la noria vuelve a girar. Así y todo, la Cumac puede denegar o suspender el plan, pero si lo aprueba, el plan parcial todavía tiene que pasar por una junta de compensación y un proyecto de urbanización. No podemos seguir trabajando así, todo el mundo no tiene la suerte de contar con capital propio y todo el tiempo del mundo para desarrollar un plan parcial. La inseguridad jurídica y financiera ahuyenta los capitales, retrasa nuestro desarrollo y provoca más paro. Hay 500 millones de europeos esperando para venir a veranear aquí.

Me gustaría hacer una última reflexión en torno a nuestro territorio. La isla de Gran Canaria tiene una superficie de 155.895 hectáreas y la superficie delimitada como Zona Turística Litoral por el PIOT vigente es de 4.112; o sea, que la zona turística susceptible de ser explotada representa tan sólo el 0,026% de la Isla. Sin embargo, el sector servicio genera el 74,2% de nuestro producto interior bruto y de él depende directamente la construcción (11%) y la industria (11,1%) e indirectamente la agricultura (3,7%). Existen, por tanto, tres desequilibrios profundos de nuestro modelo de desarrollo que debemos corregir mejorando la formación profesional, simplificando la burocracia y poniendo más suelo turístico en el mercado. Pero si no crecemos respetando el medio ambiente, la tortilla podría volverse manchando al cocinero.

Como decía el atormentado príncipe de Dinamarca: ser o no ser, esa es la cuestión.”

 

Björn Lyng, octubre 1999 (publicado en La Provincia)

 

Artículos relacionados:
“El gran sueño de Lyng para el Sur de la Isla”, en La Provincia, 05.04.2012.

Posts relacionados en este blog:
”El eterno freno a las inversiones en Gran Canaria”, 19 de noviembre 2011.
”¿En qué medida es Canarias sustituible en lo turístico?”, 15 de junio 2012.


2 Responses to “Desequilibrios turísticos (de Björn Lyng, 1999)”

  1. Un recuerdo, un sueño, felicidades amigo Antonio, adelante con tu sueño!!
    Felicidades!!.
    Un abrazo.

  2. Estimado Antonio Garzón,

    no nos conocemos personalmente pero agradezco tus palabras y la mención al señor Lyng, con quien tuve el privilegio de trabajar durante 11 años en los que además crecí profesionalemnte en una empresa que empezaba a dar sus frutos guiada por el afan y buen hacer de Björn Lyng.

    Fueron años de mucho trabajo y esfuerzo pero te aseguro que en Anfi, todos los que en aquel entonces trabajábamos lo hacíamos muy a gusto sin importarnos las horas y los días porque el ambiente propiciado por su creador era excelente.

    Coincido plenamente en el planteamiento que como digo, destaca la increible visión de este empresario singular.

    Gracias por compartirlo y felicidades por la Web!!!!