Movilidad e Inmovilismo

Hoy, 3 de diciembre, es el Día Internacional de las Personas con Discapacidad. La movilidad y la accesibilidad tienen mucho que ver con el turismo, nuestro motor económico canario. Con motivo de ello el año pasado, justo en esta fecha, se publicó en este blog una serie de cinco posts titulada “Movilidad & Turismo” en la cual, principalmente, se exponían algunas cuestiones que había que tener en cuenta durante la rehabilitación de las infraestructuras turísticas del Sur para facilitar la movilidad del turista, especialmente pensando en el cliente discapacitado. Recordemos que el segmento-objetivo más importante de Playa del Inglés durante la temporada de invierno es el cliente mayor, segmento en el cual encontramos mayor cantidad de personas con movilidad reducida.

 

Movilidad y Discapacidad

En el segundo post de dicha serie se reproducía el artículo “Movilidad de los turistas discapacitados y mayores en la zona turística del sur y pueblos aledaños” de Daniel Garzón Luna de septiembre de 2007, que trataba las barreras urbanísticas más importantes con que se encuentra el turista mayor o de movilidad reducida en la urbanización de Playa del Inglés, de los que señalo tres de los principales obstáculos:

1) Accesos de subida y bajada a/y de las aceras:
“El subir y bajar a las aceras, prácticamente en casi todo el Sur, pasa forzosamente por tener que superar el bordillo, el cual ha ido aumentando considerablemente de altura según el desaprensivo automovilista tomó el hábito de utilizarla como aparcamiento. El encontrar un vaciado de la acera poniéndola a la altura de la calzada o una rampa suave de acceso es la excepción en casi toda la zona turística. Nadie en silla de ruedas puede subir a las aceras en esas condiciones por sus propios medios y, si lleva acompañante, lo que es lo más habitual, éste necesitará el concurso de una segunda persona cuando la acera tenga unos bordillos de veinte centímetros de alto que es lo habitual en todo lo nuevo”.

2) Obstáculos en las aceras (farolas, básculas, etc.):
“Las farolas existentes en casi toda la zona turística del Sur están montadas dentro de un cubo de cemento con una base de 53 por 53 centímetros y están colocadas encima de las aceras. En el caso de () las primeras urbanizaciones de “Maspalomas-Costa Canaria”, como San Agustín, donde la acera tiene de ancho 140 centímetros de los cuales la base de la farola ocupa 53 y la distancian entre la farola y el murillo es de 10 centímetros por lo que quedan 77 centímetros de espacio libre para el tránsito del viandante, a todas luces insuficiente para que pueda pasar por él una silla de inválido de 85 centímetros de ancho o un carrito de gemelos, por tanto, la persona que acompaña al inválido tiene que bajarlo a la calzada, sobrepasar la farola y volver a subirlo a la acera, siempre y cuando tenga a mano a alguien que le ayude a efectuar esta operación, de lo contrario tiene que seguir por la calzada jalonado por el tráfico a lo largo de una calzada muy estrecha porque estas urbanizaciones se hicieron con el patrón urbanístico de los años sesenta.”

3) Bajada y subida a la Playa del Inglés:
En el cuarto post de la serie se reproducía otro artículo de Daniel Garzón de octubre 2007, “Bajada y subida a la playa por medio de escaleras mecánicas y ascensores”:
“Las bajadas a la playa de Playa del Inglés por la escalera de 75 escalones , 10 descansillos -sin bancos para un respiro en ninguno de ellos- y con un desnivel del 75%, situada detrás del Hotel Sahara Playa, y la que se encuentran enfrente, al lado del Hotel Dunamar, con 76 escalones, un solo descansillo en el centro de la misma -también sin banco para un respiro- y con un desnivel del 70%, hacen imposible el desplazamiento a la playa de personas inválidas que tienen que hacerlo, las poquísimas que lo hacen, con un medio de transporte especial para ello, siendo también de alto riesgo cardíaco el bajar a la playa para personas mayores por el esfuerzo físico que implica la subida con la consiguiente alteración del ritmo cardíaco. Dentro de los muchos obstáculos físicos que existen a lo largo y ancho de la zona turística para personas mayores y discapacitados, las mentadas escaleras son, sin duda alguna, los más disuasorios para que una persona con problemas de movilidad o cardíacas repita su estancia en Playa del Inglés o la recomiende a alguien.”

 

Inmovilismo e Incapacidad

A día de hoy, casi cuatro años después de la creación del Consorcio de Rehabilitación del Sur (entidad en cuyas manos está, presuntamente, la supresión de estos obstáculos con el fin de potenciar la movilidad del turista) con relación a las barreras urbanísticas comentadas no ha cambiado absolutamente nada. En cuanto al avance en temas de movilidad nos encontramos en el más absoluto inmovilismo. Las mismas farolas en plena acera en San Agustín, la misma altura de los bordillos en la urbanización de Playa del Inglés, la misma bajada a la playa,… Si nos detenemos un día de la temporada invierno unos minutos en la Avenida de Italia de Playa del Inglés no tardaremos mucho en ver a un turista en silla de ruedas que se ve obligado a salirse de la acera para bordear la farola. Es incluso muy habitual ver a turistas en silla de rueda circular grandes tramos de la Avenida de Italia por la carretera, con el riesgo que ello implica. En la mayoría de los casos es una pareja de clientes mayores. Parece que no tenemos claro que este es nuestro principal cliente de invierno y el segmento que podría significar la futura (y, quizás, la única) vía de comercialización turística de la Playa del Inglés. En el caso de efectuarse una modernización de Playa del Inglés, que vaya más allá de “currados” powerpoints con “bonitas” composiciones de photoshop, las necesidades del turista mayor deberían ser el principal eje sobre el que debería girar la rehabilitación de infraestructuras, siendo la movilidad la necesidad principal.

El mencionado inmovilismo se funda en la total incapacidad de los miembros del Consorcio en alcanzar acuerdos, debido a los diversos colores políticos representados. Lo que en su día parecía una buena idea, un Consorcio que une las cuatro administraciones (la nacional, la autonómica, la insular y la local) en una sola entidad y que tendría por ello más agilidad de decisión, ha resultado ser todo lo contrario. Las constantes desavenencias de carácter exclusivamente político han hecho imposible cualquier progreso. Ya podían tener al mejor gerente al frente, que no se podía mover nada. Los logros materiales en tres años se limitan al cambio de hamacas en la playa (¡un Consorcio para cambiar hamacas!), algunas obras de jardinería en el Parque Tony Gallardo, algunos cambios de baldosas en la avenida marítima y poco más. Si bien se puede argumentar que su presupuesto inicial (de unos 10 millones), del que recibió menos de 3 millones hasta el 2011, es poco en relación a las cifras que se barajan para una reforma importante de Playa del Inglés (más de 300 millones), también hemos podido ver que el poco “fondo de caja” que había tardó mucho en darle aplicación y, de hecho, no se le ha dado. Por si fuera poco, recientemente toma cuerpo en el Sur un ‘segundo Consorcio’, Gesplan, que pisa claramente las competencias del anterior, lo cual dificultará más aún el progreso de la rehabilitación.

Sin embargo, no ha sido todo negativo. El segundo gerente del Consorcio, a pesar de no haber podido culminar ningún proyecto de mayor calado, al menos ha sabido reducir los macroproyectos virtuales de algunos iluminados (como p.ej. “arrancar toda la Playa del Inglés y empezar de nuevo”) a proyectos reales y terrenales, entre los cuales hay algunos que ponen a la movilidad del turista en el centro de la reforma a realizar. A título de ejemplo, me permito exponer uno de ellos, que a primera vista podría parecer de poca importancia, pero si calculamos la cantidad de MILES de turistas que cruzan a diario a pie dicha zona, nos daríamos cuenta de que es un proyecto de vital importancia para Playa del Inglés. Se trata de la peatonalización parcial de los dos aparcamientos que unen la Avda. de Italia y Avda. de Madrid, por ambos lados del Aparthotel Playa del Inglés, de manera que sólo atravesaría la zona una vía (con otro carril de parada para guaguas). La peatonalización y reducción a una vía de tráfico restringido ha dado buen resultado en otros núcleos canarios; quizás uno de los más positivos ha sido el tramo entre Las Verónicas y el Hotel Conquistador en Playa de las Américas (Tenerife), incluso ha tenido como consecuencia una especie de “boulevard”. En nuestro caso, el cliente (no sólo el discapacitado) ya no estaría obligado a circular por la calzada. Son miles de turistas los que atraviesan diariamente ambos parkings. En este caso se ha identificado perfectamente una zona de necesaria rehabilitación; ya sólo queda acometer la obra…

 (imágen actual del parking delante del Aparthotel Playa del Inglés; fuente: «Consorcio: Evolución del Turismo y Diagnóstico de Gran Canaria – Estrategias – Proyectos y Presupuestos», Julio 2011, p.20; pinchar sobre la imágen para ampliarla )

(proyecto futuro; fuente: «Consorcio: Evolución del Turismo y Diagnóstico de Gran Canaria – Estrategias – Proyectos y Presupuestos», Julio 2011, p.21; pinchar sobre la imágen para ampliarla)

 

Otra problema con relación a la movilidad que necesita una solución es el de la bajada a la Playa del Inglés a la altura del Hotel Dunamar y Sahara Playa, así como también a la altura del Hotel Parque Tropical, para lo cual aún no hay proyecto contemplado en los Consorcios. En estas cuestiones sólo hay que ver el ejemplo de la isla de enfrente: En el Sur de Tenerife se ofrece desde hace mucho tiempo la posibilidad de alquiler de una silla de ruedas autopropulsada (eléctrica) , con la que se puede llegar, sin ningún tipo de barrera urbanística, por la avenida marítima desde Los Cristianos hasta Costa Adeje.

 

¿Qué futuro tiene la Playa del Inglés?

Playa del Inglés tiene futuro. Sin embargo, seamos realistas, ese futuro difícilmente va a ser convertirse en un núcleo turístico de alto lujo, tal como pretenden dar a entender algunos, pues para ello también sería imprescindible un entorno en consonancia, imposible de lograr con la actual estructura alojativa y el actual presupuesto de inversiones de las diferentes Administraciones en infraestructuras. Si bien es loable la valentía de los nuevos propietarios del Hotel Apolo (nuevo Hotel Bohemia) de reconvertir el establecimiento en un hotel de lujo (¡chapó!), ésta, lamentablemente, no es la tónica habitual. La cuestión es que se ha fomentado erróneamente (por ejemplo desde la cuestionada Ley de Medidas Urgentes) una definición de turismo de calidad asociando “calidad” sólo a “alto poder adquisitivo”, cuando la definición original de “calidad” más bien indica “adecuación al uso del cliente” o “satisfacción de las expectativas del cliente”, independientemente del gasto turístico (ver post anterior: “El turismo de calidad”). Playa del Inglés puede convertirse de nuevo en un destino de alta calidad sin tener que significar de alto lujo (para alto poder adquisitivo), pero sí acorde a las necesidades del segmento al que se dirige. Y resulta que el segmento principal al que se ha dirigido siempre Playa del Inglés en su temporada principal es al cliente mayor, sea de bajo, medio o alto poder adquisitivo.

Diversos periodistas y críticos turísticos han apuntado a “una ciudad para mayores” como futura salida de Playa del Inglés, como p.ej. Ángel Tristán Pimienta en ”Una ciudad de los mayores como respuesta a la quiebra” (octubre 2009) o Daniel Garzón Luna en “Comercialización y promoción turística de Playa del Inglés” (noviembre 2007). Y resulta que este segmento es el que más personas con movilidad reducida tiene. Razón de sobra para que la movilidad sea el eje central de la rehabilitación, eso sí, cuando ésta empiece de una vez.

 

Artículos relacionados:
Serie de 12 partes de Daniel Garzón Luna “La nave del turismo grancanario: embarrancamiento anunciado”, septiembre-octubre 2007
1ª parte: Sur turístico grancanario: cuando la retirada de basura requiere toma de medidas
2ª parte: Sur turístico grancanario: “hoja de ruta” con objetivo a alcanzar
3ª parte: Movilidad del turista en el alojamiento elegido
4ª parte: Movilidad de los turistas discapacitados y los mayores en la zona turística del Sur
5ª parte: Movilidad por medio del taxi
6ª parte: Movilidad por medio de guaguas urbanas (servicio a crear)
7ª parte: Bajada y subida a la playa por medio de escaleras mecánicas y ascensores
8ª parte: El ruido en la zona turística
9ª parte: El tráfico en Playa del Inglés (zonas azules)
10ª parte: Mobiliario urbano en Playa del Inglés
11ª parte: La regeneración de playas
12ª parte: Promoción y comercialización turística de Playa del Inglés

Noticias relacionadas:
“Hay que conseguir que el Sur vuelva a dar oportunidades”, entrevista a Rafael Molina Petit, segundo gerente del Consorcio, 14 de febrero 2011, en La Provincia.
”Una ciudad de los mayores como respuesta a la quiebra”, de Ángel Tristán Pimienta, en La Provincia, 11.10.2009.

Artículos relacionados en este blog:
Serie de 5 partes “Turismo & Movilidad”, 3 de diciembre 2010
1ª parte: Movilidad del turista en el alojamiento elegido
2ª parte: Movilidad del turista discapacitado en la zona turística
3ª parte: Movilidad por medio del taxi
4ª parte: Bajada y subida a la playa por medio de escaleras mecánicas y ascensores
5ª parte: Movilidad reducida, discapacidad y productos turísticos


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