Moratoria: la hora de la verdad

A la moratoria turística canaria le ha llegado la hora de la verdad, como a todos los cerdos les llega su San Martín. Los falsos pilares sobre los que ha sido construida se derrumban (como el pilar de la falsa calidad) y los falsos mitos que han sido creados para sostenerla se desvanecen (como el falso mito de los depredadores o el falso mito de que nuevos hoteles de 4 estrellas perjudicarían a la rehabilitación). Después de 12 años y cinco meses de moratoria de pronto la tierra se mueve bajo nuestros pies y ya nada es lo que parecía ser, o lo que dijeron que era.

Ahora resulta que el argumento de “no consumir más suelo”, con el que se pretendía transmitir el peligro de una “invasión territorial”, es y ha sido siempre falso, pues nadie ha pedido jamás construir fuera del suelo ya clasificado para ello (recordemos que aprox. el 87% del territorio canario está protegido por figuras jurídicas o por clasificación como suelo rústico no urbanizable). Ahora resulta que sin la moratoria no se habría construido en sus inicios tanto en tan poco tiempo y no habría crecido la población tanto en tan poco tiempo (2001-2005), pues los productos hoteleros habrían entrado en el mercado de forma más pausada sin temor a una desclasificación y sin crear picos de demanda de mano de obra que han condicionado el actual volumen de población activa y, con ello, la tasa de desempleo canaria, una de las más altas de la UE. Ahora resulta que el desarrollo de las islas menos desarrolladas hoteleramente, como Gran Canaria, no habría sido paralizado de una manera tan brutal y su competitividad turística no habría sufrido una devaluación tan acentuada.

Los resultados de la moratoria han sido exactamente los contrarios a los perseguidos. Es imposible hacerlo peor. Estamos ante el mayor fraude legislativo jamás habido en la historia de Canarias. Y ahora que nada es lo que se decía que era, ¿quién se hace responsable de estos graves errores de planificación y de la falsa “publicidad”? Pues nadie, absolutamente nadie.

Nuestros planificadores, lejos de reconocer la errónea planificación turística y asumir las responsabilidades que correspondan, han mantenido, en su mayoría parlamentaria, sus posicionamientos intervencionistas, lo que ha dado pie hace dos semanas a la prolongación de la moratoria de forma indefinida basándola en los mismos falsos mitos de siempre. Sin embargo, hoy sabemos con toda certeza que detrás de la moratoria no están estos mitos (“consumo del suelo”, perjuicio de la rehabilitación), sino un descarado proteccionismo de la planta hotelera tinerfeña, una confusión infantil del término “desarrollo sostenible” con “crecimiento-cero” y la políticamente innata actitud del “sostenella y no enmendalla” que nos hace recordar la imagen de la orquesta del Titanic que seguía tocando su música durante el hundimiento del barco… de la misma manera que nuestra “orquesta planificadora” del Turismo sigue tocando la melodía de la moratoria, impertérrita ante la situación social y económica…    

La posición de los principales partidos políticos en esta última década en su mayoría ha tenido muy poca variación: Tanto CC como PSOE han mantenido con constancia sus posiciones ultra-intervencionistas (recordemos que el PSOE incluso vetó la segunda moratoria por considerar que los hoteles de cinco estrellas gran lujo deberían estar limitados por un cupo), al igual que el NC no se ha movido ni un ápice del planteamiento de su Ley de Directrices (aunque ahora aparente defender la libertad para construir hoteles de 4 estrellas, detrás de esta fachada mantiene el cupo del 1%, con lo cual viene a ser un equivalente de su fracasada Ley de Directrices del 2003), mientras que el PP ha protagonizado unos vaivenes de posicionamiento difíciles de entender en un partido liberal (apoyo total a la moratoria en el 2003; reconocimiento público del error en el 2006; apoyo a la segunda moratoria en el 2009; veto a la tercera moratoria en el 2013).

Todo ello apunta a que existe un desconocimiento total en todas las formaciones políticas en cuanto a la demanda en cada momento del mercado turístico y a una carencia en cuanto a la  estrategia turística a seguir a largo plazo, dando la impresión de que algunos posicionamientos sobre un tema tan trascendental para Canarias, como es el Turismo, han sido condicionados por el oportunismo político con extravagantes dosis de populismo. No sería muy desacertado afirmar que el verdadero cáncer del turismo ha sido la política durante largos años, y no la crisis económica.

¿Y ahora qué salida le queda a Canarias y, especialmente, a Gran Canaria?

Pues o bien un gran pacto en la planificación estratégica del Turismo o una despolitización de dicha planificación: Partiendo de la base que deben ser los Cabildos los que ejerzan absoluta competencia sobre la planificación del suelo turístico, no obstante, tanto si las competencias territoriales turísticas quedaran en el nivel autonómico como si fuesen transferidas a los Cabildos insulares, es necesario un pacto político a largo plazo (sea a nivel autonómico o insular) acerca de la política estratégica turística a, al menos, 10 años vista. De dicho pacto debería resultar una estrategia clara y consensuada, que sea independiente de los cambios políticos de cada legislatura y que no sea utilizada como arma electoral. Si ese pacto no fuese posible, no quedaría otro remedio que optar por operaciones quirúrgicas más valientes, como, por ejemplo, la extracción de la planificación estratégica turística del ámbito puramente político, traspasándola a un ente formado por al menos 10 años y compuesto por agentes sociales profesionales y en el cual el cupo político tenga una limitada representación.

Para concluir, me queda señalar que el título del post (“Moratoria: la hora de la verdad”) lo he tomado prestado de un artículo del periódico El Día de febrero del 2006, es decir, a sólo dos meses antes de que expirara la primera moratoria (Ley de Directrices, abril 2003- abril 2006). Dicho artículo recoge el apoyo de casi todos los partidos políticos y agentes del sector turístico (incluidos Ashotel y la FEHT) a la renovación de la primera moratoria, con algunas excepciones como la del presidente del PP y la de la CEOE de Tenerife. ¿Quién iba a decir que en ese momento a la moratoria aún le quedaban la prolongación de su primera versión (2006-2009), la segunda moratoria (2009-2012), la prolongación de la segunda moratoria (2012-2013) y su  perpetuación definitiva a través de la tercera moratoria (mayo 2013)? A pesar de su reciente prolongación, a nadie (posiblemente, ni siquiera a los mismos legisladores) le cabe la menor duda de que esta intervención en el mercado ha tenido unas nefastas consecuencias para toda Canarias, con subrayado en Gran Canaria.

A la moratoria ahora sí le ha llegado la hora de la verdad. Estamos ante un punto de inflexión en el que se abre la oportunidad de rediseñar las bases del desarrollo turístico y de intentar recuperar el tiempo perdido o de perder el tren del desarrollo y recuperación de competitividad por tiempo indefinido. ¿Están contados los días de la moratoria? ¿O dejaremos hundir el barco del desarrollo turístico entonando alegremente la “tercera sinfonía” de la moratoria igual que lo hiciera la orquesta del Titanic?

Termino el post citando un extracto de una entrevista de J. M. Balbuena a Daniel Garzón Luna publicada en la Provincia el 22 de abril del 2001, es decir, tres meses después del primer decreto de la moratoria de enero 2001, lo cual muestra que también hubo voces en Gran Canaria que desde el inicio de la crucial intervención en el mercado se posicionaron en contra de la misma. Nótese que las mismas palabras podrían trasladarse a la fecha actual sin notarse en lo más mínimo que han transcurrido 12 años desde su publicación (ver entrevista completa aquí o ‘pinchar’ en la imagen):

J.M. Balbuena: – “¿Piensa que esta moratoria beneficia más a Tenerife?”

D. Garzón Luna: -“A Tenerife le viene como anillo al dedo el que se imponga una moratoria, porque evita que las demás islas creen una planta hotelera similar a la suya y les suponga una competencia. En cierto modo esta medida ha sido impuesta por el mundo empresarial y político de Tenerife. Si se quiere hablar de moratoria se le tenía que haber aplicado solamente a Tenerife, pero no a las demás islas.”

Noticias y artículos relacionados:
“Otra moratoria turística canaria –ahora permanente- ¡no puede ser verdad!”, en el blog de Daniel Garzón Luna, 10 de junio 2013.  
“Moratoria: la hora de la verdad”, en eldia.es, 26 de febrero 2006.
“Soria califica de ‘fraude a Canarias’ la ley de renovación turística de Rivero”, en laprovincia.es, 17.06.2013.
“Bravo: que no nos coarten la posibilidad de recuperar el tiempo perdido”, en laprovincia.es, 15.06.2013.
“Bravo defiende la legitimidad de su propuesta, ante la cadena de ausencias”, en maspalomasahora.com, 15.06.2013.
”La ley turística es mala y peor para Gran Canaria”, entrevista a Román Rodriguez (NC), en laprovincia.es, 10.06.2013.
“El Gobierno sólo hace caso a Tenerife y quiere frenar el turismo en otras islas”, entrevista a Fernando Fraile (patronal hotelera Gran Canaria), en laprovincia.es, 09.06.2013.
“Por una ley que impulse el turismo y no lo paralice”,  Míchel Jorge Millares, en laprovincia.es, 10.06.2013.


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