Competitividad turística en la desaceleración

La desaceleración ya es una realidad, como nos muestra la disminución de visitantes a Canarias, el aumento del desempleo, etc. Ello aún se puede acentuar si los peores escenarios económicos se hicieran realidad a corto plazo (por ejemplo, un Brexit con un descenso importante de turistas británicos). En ese contexto se hace necesario reevaluar la competitividad turística, es decir, la relación calidad-precio del producto turístico canario en comparación con otros destinos competidores. Entre las estrategias básicas que emanarían de dicha revisión estarían las siguientes tres: (1) no perjudicar de forma voluntaria adicionalmente el precio del producto canario, (2) actuar de forma urgente sobre factores cualitativos básicos que están deteriorando la competitividad, (3) actuar de forma decidida sobre los elementos estratégicos que garanticen la conservación de la competitividad turística a largo plazo. Expongo algunos ejemplos para cada una:

1) ¿Tasa turística y aumento del IGIC en plena desaceleración?

Este cambio de ciclo se caracteriza por la recuperación de los destinos del Mediterráneo y Norte de África afectados por la inseguridad y que han vuelto al mercado con precios muy agresivos. A ello se suma la expectativa de un aumento de los precios de los vuelos debido a las ecotasas aéreas que podrían aplicarse en breve en la Comunidad Europea y que ya está aplicando Suecia. Canarias saldría desfavorecida por su absoluta dependencia de este medio de transporte y porque tiene un aprox. 30% más de tiempo de vuelo desde los países emisores que otros destinos competidores de media distancia (p.ej. Turquía).

La mayoría de los factores que inciden en el precio del paquete turístico están fuera del alcance del planificador canario (como la mencionada “tasa por volar”), pero al menos podríamos abstenernos de empeorar el precio del producto canario a través de los mecanismos que sí están bajo nuestra influencia, como por ejemplo el IGIC o la tasa turística, máxime cuando la implantación de ésta última tiene únicamente un trasfondo populista. Además, una ecotasa, aparte de ser muy cuestionable que sea invertida en alguna mejora de tipo ecológico, sólo produciría que el turista se fije más en estas cuestiones y podría aumentar su percepción negativa sobre nuestra gestión medioambiental, tal como ocurrió el año pasado en Baleares con el tema de la basura (ver post de este blog: «Canarias & Baleares: ¿Una ecotasa para ser «sostenible?»).

2) Chiringuitos prehistóricos, botellones y timos a turistas

Hay varios elementos cualitativos de nuestra oferta turística que durante los últimos años se han ido devaluando. Un claro ejemplo es el lamentable estado de los chiringuitos de la Playa del Inglés. Ni aún inaugurando los nuevos chiringuitos, que llevan guardados ya más de 4 años en un almacén de Arinaga esperando un permiso administrativo, alcanzaríamos lo modernidad de otros destinos playeros. Otro ejemplo en los meses de verano son los botellones salvajes de jóvenes canarios en plena zona turística, no sólo por las molestias de ruido que producen al turista, sino también por los residuos que dejan (botellas, vasos, basura, calles orinadas, vómitos, destrozos a otros vehículos aparcados, etc.), actuando estos jóvenes como si se encontraran en una «ciudad sin ley».

Chringuitos actuales (izquierda) y los chringuitos guardados desde el 2015 (derecha).

Y vamos con un último ejemplo de un hecho muy molesto para el visitante en Playa del Inglés: el timo de la pulsera efectuado a diario a cientos de turistas por mujeres extranjeras en la avenida marítima. Cito un extracto de un artículo de Rubén Torres que lo describe: “El modus operandi es siempre el mismo: se acercan a los turistas más despistados, captan su atención mientras les ponen en la mano una pulsera que en un principio es un regalo y, cuando consiguen colocársela, siempre sin dejar de hablarles para que no les dé tiempo a reaccionar, comienzan a exigirles dinero a cambio del supuesto regalo. Y cuando no lo consiguen, empiezan los insultos y el escarnio público con el objetivo de amedrentarlos y lograr su dinero.” (laprovincia.es, junio 2018)

Estos son sólo tres ejemplos de deterioros cualitativos de nuestra oferta turística que se han permitido perpetuarse. Son sólo tres de varios elementos que suman perjuicios para la imagen del destino grancanario, pero que son de relativamente simple solución a corto plazo comparado con mejoras cualitativas más estratégicas, como las que se comentan a continuación.    

3) Infraestructuras, ocio y formación

No podemos competir con modernos productos hoteleros de ultra all inclusive intentando ofrecer un producto similar, sino compitiendo con un product-mix que englobe el destino como un todo. Por ello, las infraestructuras son la piedra angular del necesario proceso de modernización, teniendo que afrontar rehabilitaciones que vayan mucho más allá de pequeñas obras aisladas e inconexas, a la vez que fomenten la movilidad. El empresario ya ha hecho (o está haciendo) sus deberes en el ámbito alojativo, pero en el ámbito público no se ha movido apenas nada en la última década y no hay planes concretos sobre la mesa; es más, incluso se propaga el falso mito de que tan sólo una tasa turística aportaría los ingresos para renovar las infraestructuras, cuando llevamos años de récords en recaudaciones de IGIC sin ver las reinversiones.

La Playa del Inglés sigue sin disponer de ascensores desde la playa. (Fuente fotografía: Blog de Daniel Garzón Luna, 2007)

Una renovación de los espacios públicos impulsaría el desarrollo de la oferta de ocio (restauración, comercio, ocio nocturno, etc.), que, lejos del carácter “complementario” que en el pasado se le atribuyó, tendría que adoptar un papel principal en el nuevo poliproducto canario. Las tendencias en los mercados emisores apuntan hacia este mayor protagonismo del destino, lo que nos sugiere que la clave de la competitividad turística y de la atracción de turistas de más poder adquisitivo se centrará en dos elementos diferenciadores que deben desarrollarse juntos de la mano: el binomio infraestructuras-ocio. No debemos olvidar que estamos ante un probable encarecimiento de los vuelos, lo que conllevaría una captación de segmentos nuevos y un aumento de la estancia media, algo para lo que la oferta de ocio tiene que estar preparada. Y no asociemos ocio sólo con grandes parques temáticos; un paseo marítimo en buenas condiciones es el principal elemento de ocio para nuestros turistas mayores.

Turista con movilidad reducida en la avenida de Playa del Inglés

Los récords de visitantes entre el 2012 y el 2017 también vinieron acompañados de nuevos récords de inmigrantes, pues todo boom económico atrae a trabajadores foráneos (p.ej. italianos). El que una región turística con una tasa de paro superior al 20% cubra los puestos básicos de la hostelería con inmigrantes resulta paradójico y evidencia graves carencias de la formación profesional. Por tanto, los ciclos de FP precisan de otro enfoque más «a la alemana», sin confundir la «dualidad» con simples aumentos de horas de prácticas, sino involucrando al aprendiz dentro de la empresa desde el primer día, por ejemplo fusionando el contrato de formación y aprendizaje con un ciclo de FP (ver propuesta concreta en el II Informe CATPE sobre la competitividad turística 2016).

Recordemos que, a pesar del nuevo ritmo ascendente del paro en Canarias, la afluencia de inmigrantes en edad laboral sigue aumentando y, según las proyecciones del INE (de octubre 2018), la población en Canarias crecerá de nuevo hasta el 2033 en un 17,2%, aumentando a más de 2,5M de habitantes. Estaríamos ante un aumento de 374.081 personas, una cifra muy parecida al de la primera década de los 2000. Es decir, se espera para los próximos 15 años el mismo crecimiento de población de los últimos 18 años, la cual se produjo básicamente en el boom económico entre el 2000 y 2007, pero esta vez sin un «boom» a la vista sino más bien todo lo contrario.

En definitiva, durante los cinco años de «vacas gordas» prácticamente la única energía rehabilitadora visible ha sido la de los empresarios turísticos (alojamientos, ocio, restauración, etc.), mientras que desde el sector público no se han efectuado las acciones necesarias de cara a la época de «vacas flacas». Tanta más urgencia, por tanto, en aplicar sin más demora medidas que mejoren el aspecto cualitativo de la competitividad a corto plazo (p.ej.: renovar chiringuitos y erradicar los timos a turistas) y a largo plazo (p.ej. rehabilitar infraestructuras y modernizar la FP), sin perjudicar voluntariamente el precio del producto canario con impuestos adicionales. 

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Artículos relacionados:

«No es un restaurante, es un quiosco de playa», en tourinews.es, 20.08.2017.
«La joya turística de Gran Canaria, sin chringuitos modernos que amenicen la playa», en maspalomasahora.com, 04.08.2019.
«El timo de la pulsera espanta a los turistas del paseo de la Playa del Inglés», en laprovincia.es, 170.6.2018.


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